En el año 2025, se registraron un total de 33.950 enfermedades atribuibles al trabajo, de las cuales 30.510 correspondieron a expedientes de enfermedades profesionales y 3.440 a patologías no traumáticas relacionadas o agravadas por la actividad laboral. Estos datos provienen del Informe Anual de 2025 sobre enfermedades profesionales (CEPROSS) y enfermedades causadas o agravadas por el trabajo (PANOTRATSS).
A lo largo del mismo año, se cerraron 9.221 procesos de enfermedades profesionales, con un notable predominio femenino: el 52% de los casos. La duración promedio de la baja laboral fue de 152,44 días para mujeres y algo más de 140 días para hombres. Este panorama resalta la necesidad urgente de contar con condiciones laborales seguras y saludables para mitigar problemas tanto físicos como mentales, contribuyendo así a reducir las bajas laborales.
Números alarmantes en la declaración de enfermedades
A pesar de los datos recopilados en el informe, la cifra de muertes por enfermedad profesional es alarmantemente baja, con solo 7 registros. Asimismo, se han documentado únicamente 105 enfermedades profesionales vinculadas a agentes cancerígenos. De estos casos, 60 fueron causados por exposición a fibras de amianto y 15, por polvo de sílice libre.
La situación evidencia una clara subdeclaración de las enfermedades profesionales. El sistema actual deja desprotegidas a muchas trabajadoras y trabajadores que no reciben las prestaciones adecuadas. Además, las patologías relacionadas con la salud mental derivadas de riesgos psicosociales apenas están representadas en las estadísticas; solo se han declarado 193 desórdenes mentales relacionados con el trabajo y 10 agravados. Esta discrepancia contrasta con el elevado número de bajas laborales por problemas de salud mental que son tratadas como contingencias comunes.
Llamado a la acción por parte de UGT
UGT ha hecho un llamado urgente para actualizar el listado de enfermedades profesionales, adaptándolo a la realidad laboral contemporánea. Desde esta organización proponen modificar la definición legal (Art. 157 TRLGSS) para considerar como enfermedad profesional aquellas cuya causa principal sea el trabajo, sin requerir que este sea el único factor determinante.
A su vez, UGT considera esencial actualizar el listado español para incluir patologías emergentes como el cáncer de piel debido a exposición solar, cáncer pulmonar por humo diésel y enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas provocadas por sílice cristalina.
Nuevas propuestas para mejorar la protección laboral
Para abordar la infradeclaración del cáncer laboral, UGT propone establecer un registro nacional que incluya empresas expuestas a agentes cancerígenos y trabajadores afectados. Esto permitiría una mejor trazabilidad en la exposición a estos riesgos durante la vida laboral.
También es fundamental cumplir con los compromisos establecidos en la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027, incorporando una perspectiva de género en el listado. Esto implica reconocer patologías como el cáncer de ovario relacionado con amianto o cánceres derivados del trabajo nocturno que afectan mayormente a mujeres.
Costo social y sanitario del problema
No se puede ignorar que esta subdeclaración tiene un alto costo social: los trabajadores afectados carecen del reconocimiento necesario y enfrentan dificultades en términos económicos al no recibir las prestaciones correspondientes. Además, esto repercute negativamente en el sistema público de salud, que asume costos que deberían ser cubiertos por las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social.
A su vez, UGT ha instado al Ministerio de Sanidad a incluir a los interlocutores sociales en el Observatorio sobre prevención del suicidio. La organización sostiene que es posible prevenir conductas suicidas desde el entorno laboral mediante diversas acciones y protocolos adecuados.