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Celia Morales: La evolución del acoso escolar y su detección en las aulas
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Celia Morales: La evolución del acoso escolar y su detección en las aulas

Por Redacción
viernes 10 de julio de 2026, 21:17h

Celia Morales Rando, experta del Departamento de Didácticas Específicas de la Universidad de La Laguna, destaca en un curso en Adeje la evolución del acoso escolar y la necesidad de que los docentes se capaciten para identificarlo. Morales señala que el perfil del acosador y del acosado ha cambiado, especialmente con el aumento del ciberacoso a través de dispositivos móviles. Durante el curso, se ofrecen herramientas prácticas para detectar indicios de acoso en el aula y en casa, enfatizando la importancia de una comunicación abierta entre padres e hijos. Además, se presentan técnicas como el sociograma y la escritura como métodos para abordar el problema. La intervención temprana es crucial para evitar consecuencias graves como depresión o ansiedad.

El acoso escolar se ha convertido en uno de los problemas sociales más preocupantes para la ciudadanía, especialmente en relación con la población menor de edad. Este fenómeno ha mostrado un aumento notable en los últimos años, impulsado en parte por el uso creciente de dispositivos móviles que facilitan el ciberacoso. En este contexto, Celia Morales Rando, del Departamento de Didácticas Específicas de la Universidad de La Laguna, lidera un curso en la Universidad de Verano de Adeje que busca proporcionar herramientas al profesorado para identificar estas situaciones.

Durante la primera sesión del curso, Morales Rando subrayó la necesidad urgente de abordar el acoso escolar, señalando que su naturaleza ha evolucionado con el tiempo. “El perfil del acosador y del acosado ha cambiado, así como las formas en que se lleva a cabo el acoso. Por ello, es fundamental que los educadores se actualicen”, afirmó.

Detección temprana y comunicación efectiva

La experta ofreció recomendaciones prácticas para ayudar al cuerpo docente a detectar los primeros indicios de acoso tanto dentro del aula como durante el recreo e incluso en el hogar. Un ejemplo claro podría ser un niño que solía ser alegre y entusiasta al ir a la escuela y que, repentinamente, muestra signos de tristeza o enfado. “Ese sería un primer indicio”, explicó.

Morales enfatizó la importancia de actuar rápidamente ante cualquier señal de acoso, ya que si no se aborda a tiempo, puede derivar en problemas graves como depresión, ansiedad o trastornos alimenticios. Además, destacó la necesidad de mantener una comunicación abierta con el menor afectado. “Hay padres que no logran recibir adecuadamente lo que sus hijos les cuentan sobre sus problemas”, advirtió. Esta falta de comunicación puede llevar al niño a sentirse aislado y reacio a buscar ayuda profesional.

Diferenciación entre conflictos y acoso

Es crucial distinguir entre conflictos infantiles normales y situaciones de acoso. Según Morales, “los niños siempre han discutido y reconciliado”. Sin embargo, el acoso se caracteriza por su persistencia y por una clara diferencia de poder entre los involucrados: un niño ejerce control sobre otro que no puede defenderse.

Durante el curso también se abordaron técnicas específicas para tratar este problema. Una de ellas es el sociograma, una herramienta psicológica desarrollada en los años 30 que permite visualizar las relaciones dentro del grupo escolar mediante cuestionarios respondidos por los alumnos. Esto ayuda a identificar líderes y roles dentro del aula.

La escritura como herramienta terapéutica

Otra técnica discutida fue el uso del relato escrito como medio para detectar casos ocultos de acoso. Morales argumentó que muchos niños pueden no ser conscientes de estar siendo acosados o pueden carecer de habilidades verbales para comunicarlo. La escritura les ofrece una vía para expresar sus experiencias sin presión temporal.

Una vez identificado un caso de acoso, los docentes pueden aplicar protocolos establecidos por la Consejería de Educación. Sin embargo, Morales advierte que si se llega a este punto es porque la situación ya es grave. Por ello, instó a los educadores a estar atentos desde el inicio para evitar que el problema se consolide.

Colaboración multidisciplinaria

En el curso también participaron otros expertos como Rebeca Villarroel, quien abordó indicadores familiares relacionados con el ciberbullying; así como Javier Batista Espinosa, quien analizó cómo han aumentado los casos de ciberacoso en comparación con años anteriores.

La colaboración entre todos los agentes implicados es esencial para abordar eficazmente esta problemática social compleja y multifacética.

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