En sus palabras, el Santo Padre se ha dirigido a los presentes en francés, la lengua materna de muchos de los presentes. León XIV ha hecho referencia al Papa Francisco “que tanto anheló estar con ustedes”, a quien le gustaba utilizar la imagen de las raíces para “indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor. Porque el que confía en el Señor es como un árbol plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor, para que ninguna tormenta pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida”.
El acto presentado por Monseñor Eloy Santiago, quien destacó que las islas le reciben “con el corazón abierto y agradecido”, esperando sus “iluminantes y esperanzadoras palabras”. Por su parte, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha resaltado que “todos somos nuevos en algún lugar en un momento de la vida, todos hemos necesitado que alguien nos tendiera la mano” y ha hecho referencia a los “millones de españoles que tuvieron que marcharse fuera de nuestro país”.
Asimismo, intervino el director del centro quien explicó que ‘Las Raíces’ es “un espacio donde confluyen trayectorias vitales complejas y donde ofrecemos, desde lo institucional y lo humano, una primera oportunidad. Su visita hoy supone un reconocimiento a quienes llegan buscando un futuro mejor, al esfuerzo de las instituciones públicas y al compromiso de los profesionales que hacen posible este trabajo”.
El acto contó con la intervención de dos personas migrantes, de África subsahariana. Theodor dio las gracias al Papa por “recordar al mundo que todos somos personas. Hoy queremos decirle, con mucho respeto, que rezamos por usted y que agradecemos su corazón cercano”. Bousso, resaltó que los migrantes vienen “de países donde la pobreza, la violencia, la guerra, la persecución y la falta de oportunidades nos obligaron a partir. Nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia” y agradeció al Santo Padre su visita: “su presencia hoy en Canarias representa una luz para quienes muchas veces no tenemos voz”.
Al terminar, León XIV saludó a muchos de los presentes, recorrió las instalaciones y visitó las carpas que forman parte del dispositivo.
Amor infinito de Dios por cada ser humano
El Papa León XIV ha subrayado que esta visita coincide con la celebración de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que es “para los cristianos el amor misericordioso e infinito de Dios por cada ser humano. “En este marco, es providencial que podamos encontrarnos, vernos y sobre todo saber que, más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad”.
“Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor”, ha subrayado el Santo Padre.
El Papa ha hecho referencia a dos santos canarios, el santo Hermano Pedro y san José de Anchieta, quienes “motivados por ese amor de Dios, partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América, abriendo nuevos horizontes misioneros. Ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad. En aquellas desconocidas tierras, los santos migrantes y misioneros supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía”.
Todos somos migrantes
“Les invito también a ustedes a ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído a estas islas, y a estar abiertos a recibir aquello que se les brinda. Este intercambio hemos de vivirlo también con responsabilidad, pensando en el futuro de las generaciones venideras, a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos”, ha resaltado León XIV.
El Papa ha recordado: “todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno. En este sentido, agradezco la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen posible esta ayuda humanitaria concreta, que devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas”.
Por último, se ha despedido, de forma entrañable: “queridos amigos, les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones. Que Dios les bendiga, que bendiga a sus familias y a todos los que les hacen el bien. Y que la Bienaventurada Virgen María, Consuelo de los migrantes, les acompañe y auxilie siempre con su protección maternal.”