www.canariasdiario.com

¿Semana Santa, o curiosa semana?

Por José Luis Azzollini García
lunes 30 de marzo de 2026, 11:22h

La pregunta que se formula en el título, no está puesta por casualidad. El juego que se ha fijado, tiene que ver, más con las dudas de saber qué se cuece en esta semana que comienza, que con lo que está escrito en los libros litúrgicos.

Por estas fechas, las calles de muchas ciudades de nuestro país, se llenan de solemnidad sacra. El olor a incienso inunda el aire que se respira, más allá de las iglesias, ermitas y catedrales. Imágenes de una belleza escultórica para todos los gustos, podrán ser observadas en las procesiones que recorrerán muchos puntos de nuestra geografía nacional. El recogimiento y la devoción se verán reflejada en muchas caras tanto de quien participa de forma activa a través de las innumerables cofradías, como en quienes estarán alineadas en las aceras por donde pasarán los distintos “pasos” que evocarán la vida religiosa de las fechas que se conmemoran. España entera vive estos momentos con una mezcla de fervor, admiración y de curiosidad cultural que es digna de destacar.

Sin duda alguna, existen lugares donde la vivencia de la Semana Santa, destaca de forma significativa. Así el sur de España, colgará con casi total seguridad, el cartel de lleno en la totalidad de su planta hotelera, pues será mucha la gente que no querrá perder la oportunidad de ver sus imágenes procesionales en vivo. De hecho, la imaginería que se ha venido dando en las provincias de Sevilla, Málaga y Granada destacan sobre todas las que se nos puedan venir a la memoria. Aunque este arte también tuvo sus referencias importantes en otras escuelas como la de Madrid y Valladolid o incluso la de Murcia. Quienes vemos las magnas procesiones a través de la pequeña pantalla, nos quedamos maravillados al ver las tallas, pasos, tronos, etcétera que desfilan ante las cámaras.

En Canarias también se viven estas fechas, de forma muy devota, en algunos puntos de las islas; destacando las procesiones de La Laguna y Santa Cruz de La Palma de forma muy especial, pero sin desmerecer nada de las que se pueden ver en La Orotava o en la Propia capital de la isla de Tenerife. En el resto del territorio canario, aunque no se mencione en este artículo, también se llevan a cabo magníficas representaciones de la iconografía religioso-pasional.

Lo que si se da en Canarias es una situación un tanto excepcional que le da un toque, vamos a llamar pintoresco a la Semana Santa. Haciendo un inciso, me permitirán recordar que en esta semana se rememora los últimos momentos de la vida del hijo de Dios para el mundo cristiano. Se recordará, tanto la llegada de Jesús ya hombre, a Jerusalén en el domingo de Ramos con la procesión de la imagen de Cristo en la burrita entrando en la ciudad; y, pasando en días siguientes, por su sufrimiento y procesamiento posterior. Hasta llegar del jueves y viernes santo al domingo con la muerte y resurrección del Salvador. Hasta ahí la teoría traída a estas líneas de una forma muy resumida. Previamente a estas fechas -cuarenta días antes-, se habrá vivido el Miércoles de Ceniza que marcará el final de las fiestas carnestolendas. Esto, al menos en teoría.

En la isla de Tenerife, lugar donde la palabra celebración, comporta una forma de ser, más que de actuar, lleva consigo un acto de responsabilidad en su cumplimiento. Vamos, que a los tinerfeños nos gusta más una fiesta que comer; y, quienes obtienen su sueldo de la política, eso lo saben. Por lo que, no solo lo cuidan sino que, además, lo fomentan. Por esa razón, en la isla mayor del archipiélago, las cornetas y tambores que marcan la marcha en las procesiones, llegan a confundirse con los pitos y batucadas de las fiestas del carnaval que se tenían que haber finiquitado cuarenta días atrás. Al menos eso es lo que marca la tradición. Pero, otra cosa bien distinta es la realidad. Porque, amigos, “primero es lo primero y lo que venga después será otra cosa”.

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife, vivió su carnaval en las fechas que más o menos coincide con lo estipulado; en el resto de la isla, se opta, normalmente por dar prioridad al carnaval por excelencia que es el de la capital, pero ajustando las fechas para que Don Voto, no sufra ni el más mínimo percance. Con esos mimbres se hace las cestas que vemos en la Semana Santa de por ejemplo, lugares tan importante como Arona o Maspalomas en Gran Canaria, donde justo en los días o semana previa al comienzo de la Semana Santa, se llevan a cabo unos de las celebraciones de Don Carnal. En la isla de Tenerife, he mencionado Arona, y lo que más sorprende es que el lugar por donde desfilarán las comparsas, carrozas y mascaritas y unos días después, las procesiones, será en el pueblo costero de Los Cristianos. ¡Cristianos! Viví unos doce años en este pueblo del sur de la isla de Tenerife y no consigo recordar que lo que se vive hoy, se viviera cuando fui vecino de la localidad. También es verdad que, en mi época, el carnaval del pueblo era algo más sencillo. Algo más familiar y simbólico que otra cosa y normalmente se llevaba a cabo, más o menos, una semana después de terminar el de Santa Cruz. Lo de hoy en día es, cuanto menos, curioso: Oyéndose aún el trueno de las batucadas, estando aún en las retinas el ritmo y el movimiento de las comparsas y la algarabía de los grupos disfrazados bailando en las magníficas verbenas populares, sorprende lo que sucede a los pocos días: la solemnidad y aparente recogimiento al paso de las procesiones de la Semana Santa. El Turismo es quien marca la pauta de lo que allí se ha de llevar a cabo. Y el mundo de la política, pasando de fechas, tradiciones y cultura religiosa, sabe que al pueblo ha de darle lo que le pide. Esa transición, me recuerda un poco los desfiles del día de las fuerzas armadas, donde el paso de la Legión acelera el ritmo de marcha y posteriormente todo se ralentiza al tocarle el turno de pasada al cuerpo de Regulares. Es una cuestión de cambio de ritmo. Otra cosa es la parte religiosa que cada cual, independientemente de lo que pidan los sacerdotes, lo vive a su manera.

En las islas Canarias, la presencia multitudinaria en los distintos actos eclesiásticos va muy unida al tiempo atmosférico que se marque en cada momento. Así, si el tiempo es soleado, las colas hacia los puntos turísticos y playas, estarán muy por encima de las que se produzcan para ocupar un buen sitio en las calles por donde procesionan las imágenes de las muchas cofradías y hermandades que también existen por estos lares.

La Semana Santa en Canarias, se vive como una continuidad de aquellas otras fiestas donde la alegría, el jolgorio y la transgresión marca la pauta. Son, por así decirlo, otro tipo de acto festivo con algo más de recogimiento, pero también con su toque de festividad. Y, por supuesto, como preludio a otras tantas fiestas que se irán produciendo casi “sin solución de continuidad”. En la capital, sin ir más lejos, en cuanto se llegue al Domingo de Resurrección, ya se comenzará a prepararlo todo para sus fiestas patronales de mayo. Y, en el resto de la isla, las romerías y las fiestas de sus santos, serán las que marquen esa continuidad. La cuestión es que no haya hueco para la reflexión.

¡Qué se le va a hacer! ¡Nos va la fiesta! Así que: que suenen los tambores y ya se irá adaptando, su ritmo, según convenga.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios