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El dorado de Revólver

jueves 12 de marzo de 2026, 09:00h
Actualizado el: 12 de marzo de 2026, 12:46h

Hay canciones que simplemente se escuchan… y hay otras que atraviesan una generación entera. “El dorado”, de Revólver, pertenece a esa segunda categoría.

Es una de esas canciones que, cuando suena, no solo se oye: se siente. Su letra es poesía pura y describe con una claridad brutal cómo crecimos muchos de los que pertenecemos a esa generación que vivió obsesionada con la promesa de alcanzar “el dorado”.

Ese vil metal que tantas veces nos hicieron creer que era la clave de la felicidad.

Cuántas vidas se han pasado persiguiéndolo. Cuántos sueños quedaron por el camino. Cuántos años de juventud entregados a la búsqueda de una vida mejor que, en muchos casos, nunca llegó como la habíamos imaginado.

Si uno escucha con atención la letra de esta canción, casi podría decirse que debería ser un himno generacional.

¿Cuántas familias se han roto en el intento de alcanzar ese dorado? ¿Cuántos matrimonios se han quebrado por el dinero —por su ausencia o por no saber administrarlo— dejando lo mejor de sus vidas en esa carrera interminable?

Porque eso es lo que nos recuerda esta canción: que el problema nunca fue el dinero, sino convertirlo en el centro de nuestras vidas.

Envuelta en un rock intemporal, la canción nos lanza una verdad incómoda pero profundamente liberadora: lo importante en la vida no es lo que tenemos, sino cómo vivimos.

A mí, personalmente, se me sigue erizando la piel cada vez que la escucho. Muchas canciones de este mítico grupo español, Revólver, tienen esa capacidad. Pero “El dorado” lo hace de una manera especial.

En apenas unos minutos consigue retratar la batalla silenciosa que vivieron varias generaciones del siglo XX y los inicios del XXI.

Tal vez las nuevas generaciones lo vean de otra manera. Tal vez piensen distinto. O quizá, simplemente, gracias a nuestras luchas, su camino sea algo más fácil.

Porque, aunque muchas veces se repite que hoy todo es más difícil, no estoy tan segura de que sea así.

Las generaciones actuales han tenido la fortuna de crecer con más información, más formación y más herramientas para elegir su camino. Y gracias a que muchos de nosotros nos dejamos la piel buscando ese dorado, muchos de ellos heredarán una casa o algún bien que para nosotros era impensable.

También tienen más posibilidades de vivir de otra manera.

Muchos son freelance, dueños de sus proyectos y de su tiempo. Trabajan desde casa, organizan sus horarios y buscan algo que nuestra generación muchas veces sacrificó: calidad de vida.

Otros podrán estudiar y formarse todo lo que quieran y desarrollarse profesionalmente como deseen, algo que muchos de nosotros no tuvimos la oportunidad de hacer.

Por eso, en contra de lo que a veces se repite desde ciertos discursos políticos, no todo es más difícil hoy. En muchos aspectos, las nuevas generaciones tienen más herramientas para cambiar su vida.

Por eso hoy quiero hacer un pequeño homenaje a Revólver. A ese grupo español que acompañó a toda una generación y que, con sus canciones, nos hizo reflexionar sobre la vida que estábamos construyendo.

Gracias por habernos hecho conscientes, a través de vuestra música, de que siempre existe la posibilidad de vivir de otra manera.

Gracias por ser nuestros poetas urbanos.

Y gracias por recordarnos que, incluso cuando uno persigue el dorado, nunca debe olvidar que lo verdaderamente valioso no está en el metal… sino en la vida que decide vivir.

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