Casi el 30% de las mujeres en España ha declarado haberse visto forzada a realizar actos no deseados en relaciones sexuales, según la II Encuesta Nacional de Salud Sexual realizada por el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas. Este estudio, que incluye 9.009 entrevistas, revela una disminución en la satisfacción sexual y un cambio en las percepciones sobre la relación entre actividad sexual y felicidad. Además, se destaca la necesidad de educación sexual integral y se evidencian preocupantes cifras sobre el uso de protección y la realización de pruebas de VIH. La encuesta también muestra avances en la aceptación de la diversidad sexual, pero resalta retos en prevención y consentimiento.
El Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han presentado los resultados de la segunda edición de la Encuesta Nacional de Salud Sexual (ENSS II), 16 años después de la primera edición realizada en 2009. Este estudio, que incluye una muestra representativa de 9.009 entrevistas (4.615 hombres y 4.394 mujeres), actualiza la situación de los hábitos, actitudes, experiencias y salud sexual en España.
Es relevante mencionar que las sumas de los porcentajes presentados pueden no coincidir exactamente con el 100% debido a la exclusión de respuestas como “No sabe” o “No contesta”, así como a la posibilidad de que una misma persona se incluya en más de una categoría. Además, algunas preguntas permitieron respuestas múltiples, especialmente en lo que respecta a métodos de protección y diagnósticos de salud sexual.
La encuesta permite establecer comparaciones con la primera edición. En cuanto a la satisfacción con la vida sexual, aunque un 77,2% se declara satisfecho actualmente, esta cifra representa una caída respecto al 85,8% registrado en 2009. Este descenso es más pronunciado entre las personas mayores, alcanzando solo el 51,3% entre quienes tienen más de 75 años.
Asimismo, la actividad sexual ha perdido su asociación directa con la felicidad. El porcentaje de hombres que concuerda con la afirmación “sin una vida sexual activa no es posible ser feliz” ha bajado del 36,9% al 34,6%, mientras que entre las mujeres el descenso es aún más notable: del 39,3% al 28,5%. Actualmente, el 60,8% de la población se manifiesta poco o nada de acuerdo con esta idea.
En términos de identidad sexual, el estudio revela que el 48,2% se identifica como hombre y el 50,8% como mujer; un 0,7% se define como persona no binaria y un 0,2% se clasifica en otra categoría.
Respecto a la atracción sexual:
El avance hacia una mayor visibilidad coincide con cambios en las actitudes sociales: actualmente el 88.1% considera que una relación entre personas del mismo sexo es tan respetable como una heterosexual. Esta cifra se ha más que duplicado desde el apoyo del 41% registrado en 2009.
Un abrumador 91.1% respalda la inclusión de educación sexual en Primaria, ESO y FP. En este contexto educativo, los hombres son quienes más recurren a esta fuente para informarse sobre salud sexual (30.6%), mientras que para las mujeres sigue siendo su madre (29%).
Diferencias significativas emergen alrededor del concepto de consentimiento: el 54.3% de los hombres está bastante o muy de acuerdo con que si se acepta tener un encuentro sexual debe llevarse hasta el final si la otra persona lo desea; solo 36.6%% coincide entre las mujeres. Por otro lado,
el 60.5%% femenino se opone a esta afirmación.
A nivel preocupante sobre violencia sexual, el 28.2%% afirma haberse visto forzada a realizar prácticas no deseadas alguna vez en su vida; además,
el 13.6%% masculino admite haber sentido alguna vez que obligó a su pareja.
Sorprendentemente, el 75.2%% de los encuestados no utilizó preservativo durante su última relación con penetración vaginal.
Entre quienes optaron por no usarlo, el 29.2% mencionó mantener relaciones solo con su pareja, y un 25%% usó preservativo; cerca del 25%% no utilizó ningún tipo.
Llama la atención también el análisis sobre el pago por relaciones sexuales: un 27.5%% declara haber pagado alguna vez por ello; dentro este grupo,
71.9%% de los hombres ha visto pornografía en el último año frente al 24.9%%de las mujeres; este consumo es más frecuente entre jóvenes adultos (25-34 años) superando el 60%, disminuyendo progresivamente con la edad.
Dada toda esta información presentada, la II Encuesta Nacional de Salud Sexual emerge como herramienta clave para comprender cómo evoluciona la sociedad española tanto en sus aspectos íntimos como sociales.
No solo certifica avances históricos hacia una mayor aceptación social de diversas orientaciones sexuales, sino también resalta retos urgentes relacionados con prevención sanitaria y educación integral sobre consentimiento.