El 69% de la población española considera que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, según una encuesta del Ministerio de Igualdad y el CIS. El estudio revela que el 79% opina que la prostitución compromete la dignidad de quienes están en ella y que la mayoría no la ve como un trabajo legítimo. Además, el 71% cree que la pornografía fomenta la violencia hacia las mujeres. La encuesta también destaca que un 95% de los encuestados señala la necesidad de eliminar contenido sexual no consentido en plataformas digitales. Las opiniones reflejan un rechazo generalizado hacia la normalización de la prostitución, sugiriendo una tendencia abolicionista en la sociedad.
El Ministerio de Igualdad, en colaboración con la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (DGVG) y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ha llevado a cabo una encuesta dirigida a la población española de 16 años o más. El propósito de este estudio es analizar las percepciones sociales sobre la pornografía y la prostitución, así como entender cómo los ciudadanos valoran sus riesgos, impactos y consecuencias en términos de igualdad, seguridad y derechos humanos.
Con un total de 10.019 entrevistas realizadas, el estudio examina actitudes, creencias y valoraciones sobre la pornografía, la exposición digital a contenidos sexuales y la victimización por difusión no consentida de imágenes sexuales, incluidas aquellas generadas por inteligencia artificial. Además, se investiga la percepción social acerca de la prostitución y las medidas que se consideran adecuadas para prevenirla y erradicarla.
Los resultados revelan que casi el 69 % de los encuestados considera que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres. Este porcentaje asciende al 75,1 % entre las mujeres. Asimismo, un 79,1 % está de acuerdo en que la prostitución pone en riesgo la dignidad de quienes se dedican a ella, mientras que más del 75 % opina que muchas mujeres en situación de prostitución son víctimas de explotación sexual.
A más de tres cuartas partes de la población no le parece adecuado considerar la prostitución como un trabajo “como otro cualquiera”, y el 79,8 % rechaza que sea “una forma de ejercer la libertad sexual”. Además, el 82 % cree que pagar por mantener relaciones sexuales es un comportamiento más propio de los hombres.
Cerca del 63 % considera inaceptable que un hombre en su familia pague por relaciones sexuales; esta desaprobación es aún mayor entre las mujeres, alcanzando el 71,1 %. El análisis también indica un fuerte rechazo entre las mujeres hacia mantener una relación con alguien que paga por sexo: un contundente 91,2 % afirma no estar dispuesta a ello.
La encuesta muestra que los ciudadanos asocian la prostitución con vulnerabilidad socioeconómica y violencia; siete de cada diez creen que las mujeres en esta situación lo están por necesidad económica. Un 41,5 %, además, opina que estas mujeres son forzadas a ejercerla.