
La mayoría de las familias de Estados Unidos con hijos menores de edad creen que el uso de los videojuegos por parte de los niños benefician la estimulación y la educación de los chavales, según datos del estudio de la Entertainment Software Association (ESA) sobre uso, demografía y ventas de la industria del videojuego para PC y consolas.
De hecho, los padres dedican bastante tiempo a saber a qué juegan sus hijos ya que el 91 por ciento de los padres está presente en el momento de la compra de un nuevo videojuego, algo para lo que el 82 por ciento de niños estadounidenses debe consultar a sus progenitores. Pero son muchos más padres -el 95 por ciento- los que están delante del monitor o televisor cuando sus hijos están jugando para saber si el contenido del videojuego es apto para sus vástagos o no.
Además, la gran mayoría de los padres estadounidenses eligen con buen criterio a qué juegos pueden jugar sus hijos ya que el 85 por ciento de ellos está al tanto del sistema de clasificación de videojuegos de la ESRB (Entertaiment Software Rating Board) y el 88 por ciento de los que conocen de su existencia creen que es muy útil para seleccionar títulos aptos para los pequeños de la casa.
Son, precisamente, los padres quienes ponen los límites a los hijos en el mundo de los videouegos y son el 83 por ciento quienes establecen límites horarios para dedicar a los videojuegos, más de los que ponen límite al uso de Internet (80 por ciento), al tiempo para ver la televisión (76 por ciento) o al tiempo dedicado a ver películas (70 por ciento).