Como si se tratara del día de la marmota, nuestros dirigentes, tras unas jornadas con los bares abiertos, los vuelven a cerrar. No sé si se dan cuenta de los costes que tiene cerrar y abrir una empresa continuamente. Menos aforo significa necesitar menos personal, menos consumo de materia prima, de proveedores… y, como todos sabemos, eso es una rueda.
El frutero, carnicero y pescadero venden menos, los mercados se marchitan, y el resto de proveedores también; desde las tintorerías que limpiaban la mantelería, el de las servilletas de papel, el de los productos de higiene… todos.
Tal vez, deberían de pasearse por los puestos vacíos en el Mercado del Olivar, o preguntar a los empresarios que han tenido que cerrar sus negocios. Tener a los hosteleros cerrando y abriendo sus negocios, me parece una verdadera tomadura de pelo y una pérdida económica y, sobre todo, moral incalculable.
El tema económico es claramente un problema, pero, desde mi punto de vista, la mayor pérdida es la emocional. Estos empresarios están cansados, sin esperanza y sin ganas de volver a empezar continuamente.
Está claro que la vida es cambio constante y que debemos aprender a cambiar en relación a las circunstancias que tenemos, pero solo pedimos un poco de sentido común. Ese sentido que tanta falta hace en estos tiempos y del que muchos parecen carecer.
¿Ahora qué se les dice a esos trabajadores que acaban de salir del ERTE? ¿Que regresen a sus casas?
Entiendo que es una realidad que en cuanto comenzamos a movernos las estadísticas de contagiados suben, pero nos estamos enfermando en el alma, en lugar de solo en el cuerpo, y os aseguro que esta enfermedad cuesta mucho más sanarla.
Comprendo que haya que salvar el verano, para lo que hay que mantener los números de contagiados bajos, pero, ¿esto lo hará?
Soy consciente de que la función de nuestros dirigentes es complicada y que, tal vez, no solo no depende del partido político que nos gobierne. Sé que hubiera sido un gran problema para cualquier partido político que hubiera estado al mando del país, pero, realmente, ¿no se podría utilizar más el sentido común en lo que se está haciendo? ¿Podrían comenzar a pensar desde la cabeza de un empresario en lugar de la de un funcionario?
Tal vez lo que pido es complicado; para eso has tenido que ser autónomo y no tener para pagar ni la cuota; has tenido que tener trabajadores y no poder pagarles a final de mes; has tenido que tener alma de líder y….. Correremos un estúpido velo, una vez más, en lugar de tupido, ya que ciegos sí parecen estar, pero, además de eso, pareciera que se ha perdido algún otro sentido, o, por lo menos, el del corazón.
Intenten escuchar a su pueblo con oídos de oír, pongan a vigilar a esos policías que pagamos todos para que se cumplan las medidas que se deben cumplir, pero no vuelvan a cerrar los establecimientos en el interior, dejando solo las cuatro mesas que tienen en el exterior. Haciendo esto, a gran parte de ellos les estarán privando de continuar abiertos, fomentando todavía más el desempleo y trayendo más tristeza a este país. De lo contrario será complicado salvar todas esas almas perdidas, que se debaten entre la tristeza y la soledad.
Alguien debería de hablarnos del número de suicidios que este año se han producido en España debido a esta gran crisis, aunque parece ser que estos son muertos de segunda clase y ahora solo preocupan los del Covid 19.
Devuelvan la vida poco a poco a nuestras islas, y estoy convencida de que el sol volverá a brillar en la Isla de la Calma.