
Ya podemos dirigirnos al exfuncionario como nuevo
Duque de Alba y decir que
Doña Cayetana por fin ha hecho su sueño realidad. Después de tres años de noviazgo luchando contra viento y marea, esta pareja finalmente se ha unido en matrimonio. ¡Enhorabuena
Duquesa y
Alfonso!
Sevilla amanecía con un sol radiante. Televisiones de medio mundo se instalaban en los alrededores del Palacio de Dueñas para ver cómo
Alfonso Díez y la
Duquesa de Alba se daban el
sí, quiero y convertían en realidad su sueño.
Pero, desgraciadamente, no todo ha sido de color de rosa como, seguramente esperaba Cayetana. Un suceso triste ha empañado un poco un día tan alegre:
Eugenia Martínez de Irujo no ha podido finalmente asistir a la boda de su madre porque ha contraído
varicela y tiene fiebres muy altas. De hecho, esta misma mañana era ingresada en el hospital Ruber Internacional de Madrid.
Sin embargo, esta no ha sido la única ausencia. Su hijo
Jacobo Martínez de Irujo, tampoco ha asistido al enlace. Hace algunas semanas Doña Cayetana
pronunció unas desafortunadas palabras sobre
Inka Martí, calificándola de mala y mentirosa, lo que ha hecho que, de alguna forma, estalle la guerra en la familia.
Pero, nada de esto ha hecho que la boda más esperada del año no siguiera adelante. En los alrededores del Palacio de Dueñas, solo se veían
sovenirs del enlace con la peluca de la Duquesa
y la camiseta con el mensaje
I love DQS, como los más vistos.
Quienes sí han querido estar presentes para apoyar a su madre han sido el
duque de Huéscar,
Cayetano Martínez de Irujo, ojito derecho de la
Duquesa,
Fernando y su exnuera,
Genoveva Casanova.
Y, por fin,
Carmen Tello hacía su aparición en casa de los diseñadores
Victorio & Lucchino. Mientras ella atendía amablemente a la prensa,
Alfonso Díez, visiblemente nervioso, salía del hotel donde ha pasado su última noche de soltero para recoger a la madrina y dirigirse rumbo a la capilla.
Ambos llegaron juntos en el interior de un coche y no quisieron ni bajarse para recorrer la alfombra roja. Seguidamente comenzaron a llegar los últimos invitados entre los que destacaron
Cayetano Rivera Ordóñez acompañado de su inseparable
Eva González. Un minuto después hacía su aparición en escena
Fran Rivera, aunque lo hacía sin su nueva novia
Lourdes Montés.
Mientras tanto, la capilla decorada de modo sencillo, por
Victorio & Lucchino, en rosa y blanco con flores de
Marta Pastega, de la floristería
Búcaro, esperaba a ser testigo del tan ansiado
sí, quiero. La obra de arte
La Virgen de Neri di Bici presidía la capilla en la que la
Duquesa y
Alfonso pasarían a ser marido y mujer.
Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, gran amigo de doña
Cayetana, ha sido el párroco encargado de oficiar la ceremonia. Finalmente llegaba el momento más esperado por todos. Los recién casados salían a saludar a su público y la
Duquesa lanzaba el ramo a sus fieles, recogido por una afortunada que se encontraba en primera fila.
También ha habido tiempo para descalzarse y
bailar una rumba con su ya marido. Ahora, solo queda la luna de miel. El destino que más suena es Tailandia.
La
duquesa ha lucido un vestido diseñado por
Victorio&Lucchino en color rosa palo, de estilo romántico, realizado en gasa de seda natural de color rosa coquillage y encaje de Balencie al mismo tono.