
Ayer, casi
16 meses antes de que sea utilizado para las Olimpiadas,
Chris Hoy, el campeón británico de ciclismo en pista, estrenó el velódromo de Londres El coste fue exactamente el presupuestado:
94 millones de libras, unos 115 millones de euros. El velódromo tiene una capacidad para seis mil espectadores. Al parecer, la pista no
presenta ningún problema para que sea aprobada y homologada por las autoridades ciclistas, cuyo máximo responsable,
Pat McQuaid estuvo en el acto de inauguración. La instalación ha sido popularmente bautizada por “
pringle”, porque su techo tiene un gran parecido con una de estas patatillas.
A diferencia de
nuestro Palma Arena, donde el precio inicial fue muy inferior al final, donde el arquitecto no se pudo elegir en concurso, en Londres el proyecto
sí tardó 23 meses en construirse, lo cual es sensiblemente más que en el caso de Palma.
El proyecto londinense fue diseñado por la empresa
Hopkins Architects tras un concurso de diseñadores que tuvo lugar en 2007. El jurado lo integraron
arquitectos de prestigio así como el ciclista olímpico Chris Hoy, que ayer estrenó las instalaciones.
Mike Taylor, de Hopkins, declaró ayer al inaugurarse la instalación, que “nos propusimos combinar arquitectura, ingeniería y ciclismo para crear
un diseño único, a la altura de Londres 2012. Afortunadamente esta filosofía es hoy evidente en la medida en que este edificio trasmite el dinamismo de su pista de madera en su forma curva y emula la eficiencia de la bicicleta en todos sus aspectos. Estamos muy satisfechos del resultado”.
En el mismo acto, las autoridades explicaron que está resuelto el
destino final del velódromo, tras las Olimpiadas: se integrará en una autoridad deportiva de la zona, que antes operaba diferentes circuitos ciclistas y que, tras las Olimpiadas y Paraolimpiadas, ofrecerá también esta instalación.