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¿España arde entre mamarrachadas?

Por José Luis Azzollini García
lunes 27 de julio de 2026, 10:17h

Sufrimos en estas semanas, lo que no se hizo en el invierno. Observamos atónitos, en las pantallas de nuestros televisores, el resultado de la nula o pésima actuación que se tenía que haber hecho en la masa boscosa del país. Se nos revuelven las tripas al escuchar hablar a los responsables políticos de uno y otro lado hablar sobre la situación de los distintos incendios en los que ellos mismos tendrían que sentirse corresponsables por su ineficacia previsora. ¡Más de lo mismo!,. ¿Cuándo llegará el momento en el que quienes gobiernan, cogobiernan o controlan a quienes lo hacen, entiendan que la población a la que se deben estamos a un paso de decir “basta ya”? ¡Se ganan a pulso la abstención!

Una gran mayoría de la población -hago una excepción con los aplaudidores y/o hooligans de uno y otro bando- estamos hartos, cansados, agotados, defraudados y casi desesperados de tener que sufrir la realidad política que se vive en España. ¡Basta ya!

En estos días estamos siendo testigos del descontrol de los incendios que están devastando nuestra gran riqueza forestal. La masa verde, está transformándose en una alfombra negra que solo es capaz de sacar lágrimas de nuestros ojos y dolor en el corazón. Las pérdidas son ya cuantiosas tanto de bosque como de propiedades que se levantaron con sudor y esfuerzo. El mismo sudor que más de uno ha visto como empapa sus camisas al tratar de detener las lenguas de fuego que arrasan esas propiedades. Ya estamos lamentando pérdidas humanas y fauna silvestre. Afortunadamente, dentro de la desgracia, contamos con algo que sigue funcionado. Los equipos de protección civil, fuerzas de seguridad del Estado y la siempre valorada U.M.E., siguen actuando, con la prontitud necesaria para desalojar, confinar a pueblos enteros y/o echarle valor al fuego. ¡Bravo por ellos/as! Gracias y mil veces gracias. Sin duda alguna sin la protección de ese equipo de ángeles, hoy estaríamos ante un drama mayor.

Los equipos contraincendios que actúan, como siempre están cumpliendo con la eficiencia que se espera de ellos. ¿Tienen los medios necesarios para hacer su cometido con la seguridad y eficacia que se necesita? Por lo que se oye, parece que siempre van con el carro delante de los bueyes. Pero ¿tiene eso algún motivo para generar agobio en los políticos responsables? Parece que no mucho, la verdad. Y, no lo digo por las quejas que en este momento se oyen y que siempre hay que poner en remojo cuando de valorar las reivindicaciones sindicales se trata. Pero cuando la misma queja se repite una y otra vez, cuando se ve claramente que los fuegos cada vez cuesta más atajarlos, cuando escuchamos a un bombero decir, sin la lógica vehemencia y rabia del momento, sino antes de que se volviera un incendio intratable, que donde debieran haber cuatro cuadrillas, solo se dispone de dos; o que los vehículos que les han comprado, no son aptos para circular por zonas de caminos forestales, no queda más remedio de levantar la voz al lado de esos equipos y decir ¡Basta ya!

Hemos sido testigos, nuevamente, de los “tira y afloja” de quienes cobran su sueldo de la política. Una presidenta que en momentos de tranquilidad suele gustar mucho de “comer fruta” ahora solicita que el incendio que asola su comunidad, escale a nivel tres, con lo que la supervisión y dirección pasaría de sus manos, a la del gobierno de la Nación. Esto es, se ha visto obligada a declarar su incapacidad de controlar lo incontrolable. Argumenta además que otro fuego declarado en la comunidad vecina, se ha unido al suyo y sería el momento de actuar de forma conjunta contra ambos. Eso solo se puede hacer desde una instancia mayor. ¿Qué le contesta el Delegado de Gobierno -figura que se supone representa a mismísimo gobierno de la Nación? Pues que, poco más o menos, necesita de una póliza para tal petición. Este hombre corta-fuegos, nunca mejor dicho, bien podría aprovechar el momento para dimitir. El momento que tuvo que haber aprovechado es al poco rato cuando desde el Ministerio de Interior, se le quitó la razón y se optó por hacerse cargo de la petición de la Sra. Presidenta de la Comunidad. Por cierto, cuando termine todo este follón, esta máxima autoridad autonómica, también debería aprovechar el momento de relax para redactar, igualmente, su renuncia al cargo. No por su actitud de pedir la ayuda -bajo mi punto de vista, eso lo ha hecho perfectamente-; podría alegar que mientras ha dedicado su tiempo en hablar de “frutas” no ha estado actuando en la prevención de desastres como se debiera. Si los montes de su comunidad no han sido limpiados u obligados a limpiarse -si son privados-, está claro que no está capacitada para el puesto que ocupa. Y, no entro en el sueldo que cobre, porque eso parece ser que permitimos que se cobre, haga bien o mal su trabajo.

Como al duro siempre le falta alguna moneda para completarlo, parece que a la señora de la fruta, le ha venido otra palabra a la boca y ha dejado caer que quien se dedique a otra cosa que no sea controlar el incendio que sufre España entera -se viva donde se viva-, sino a poner palos en la rueda, no sería más que un “mamarracho”. ¿Quedó ahí la cosa? Ya sabemos que no, y además tenemos claro que cuando se trata de insultos, siempre existe en el grupo de gobierno una persona que aunque ocupa un ministerio que nada tiene que ver con los incendios, siempre saca un momento para meter baza y le ha devuelto el insulto a la cara de la señora presidenta. ¿Mamarracho yo? ¡Mamarracha tú! ¿Se ha resuelto el problema con ese ir y venir del insulto? ¿Han conseguido que el incendio quede perimetrado al emitir-recibir-y volver a remitir esos insultos? Si leemos el Diccionario de la RAE, me atrevo a afirmar que tanto la insultante, como quien se ha dado por aludido y ha devuelto la misma moneda, son merecedoras de ser calificadas de esa forma. En el caso del señor ministro, no le sugeriré que aproveche el viaje para presentar, también, su dimisión. Eso sería como un privilegio para alguien al que se le pueda reconocer algo positivo en su cometido. Para este señor, yo escalaría su pase al ostracismo, a instancia mayor y pediría una destitución antes de que cante el gallo… ni una sola vez más.

El ministerio del señor que está en todas las grescas, tiene que ver con los trenes y carreteras -su real y única dedicación-, pero, en España sí que hay un Ministerio que atiende y controla lo relacionado con el medioambiente. Tiene un nombre tan rimbombante como “Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico” ¿Conocemos a su titular? Cric, cric, cric. Imagino que estará pidiendo la baja voluntaria ante tanto desatino, ¿verdad? Pero, que “los árboles no impida que veamos el bosque”, En la Comunidades también existen personas responsables -Consejería de Medio Ambiente Agricultura e Interior o Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio-. ¿Conoce alguien a los titulares de ambas Instituciones? tampoco se sabe, pero sí que las competencias le fueron trasferidas y con esa concesión, también les llegó la aportación económica. El origen de la responsabilidad, siempre pasará por tener los montes limpios de material combustible. El mantener los hidroaviones listos y actuar con la UME, es de otro nivel. Y, ambas cosas, nada tiene que ver con actitudes caprichosas, ni insultos. ¡Basta ya! ¡Paren o dimitan!

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