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El Gobierno reconoce el braille como patrimonio cultural inmaterial de España
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El Gobierno reconoce el braille como patrimonio cultural inmaterial de España

Por Redacción
miércoles 15 de julio de 2026, 21:47h
Actualizado el: 15/07/2026 21:52h

El Consejo de Ministros de España ha declarado el uso del braille en las lenguas españolas como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. Esta decisión, impulsada por los ministros de Cultura y Derechos Sociales, busca garantizar la continuidad y difusión de este sistema de lectoescritura vital para la inclusión y empoderamiento de personas con discapacidad visual. A pesar de su arraigo histórico, el braille enfrenta riesgos como el desconocimiento de su valor cultural y la preferencia por soluciones digitales. Con más de dos siglos de historia, el braille se adapta a nuevas tecnologías, manteniendo su esencia como herramienta fundamental para la comunicación y alfabetización.

El Consejo de Ministros ha dado un paso significativo al aprobar, a instancias del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, un Real Decreto que reconoce el uso del sistema de lectoescritura braille en las lenguas españolas como una Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Esta iniciativa surge de la propia comunidad portadora del braille, cuyo papel es esencial para legitimar y difundir este patrimonio que trasciende su funcionalidad básica. Con este reconocimiento, se busca convertir el braille en un elemento clave para el ejercicio de los derechos culturales y la consolidación de un acervo inmaterial vital.

La experiencia del braille

El uso del braille no solo se define por sus características intrínsecas, sino también por cómo lo vive y transmite la comunidad invidente. Esta comunidad actúa como protagonista activa en la preservación de una manifestación cultural que forma parte integral de su identidad, construida a través de la experiencia y memoria colectiva.

Lejos de ser un simple mecanismo de decodificación, el braille ofrece una experiencia sensorial única que permite una interacción íntima con el conocimiento a través del tacto. Este sistema se convierte en una parte esencial de la identidad de las personas con discapacidad visual desde la infancia, siendo reforzado en espacios comunitarios como los clubes de braille promovidos por ONCE España.

Desafíos actuales

A pesar de su arraigo histórico y social, el braille enfrenta hoy importantes riesgos y amenazas que amenazan su continuidad. Entre estos desafíos se encuentran el desconocimiento general sobre su valor en alfabetización y educación, así como la creciente preferencia por soluciones digitales como textos o lectores de pantalla. Sin una adecuada integración con estas tecnologías, existe el riesgo de que se desplace el aprendizaje táctil.

Además, la dificultad para acceder a materiales específicos y recursos adecuados, junto con la migración hacia herramientas tecnológicas más modernas, puede trivializar su valor comunicativo e identitario.

Una historia rica en evolución

El braille es un alfabeto que permite la lectura y escritura en cualquier lengua. Introducido en España en 1840, no fue declarado método oficial hasta 1918. Este sistema es único al permitir a las personas ciegas o con deficiencia visual grave comunicarse por escrito en su lengua materna con autonomía y precisión.

A lo largo de sus dos siglos de historia, el braille ha demostrado ser un sistema dinámico que evoluciona constantemente. Se adapta a los avances tecnológicos sin perder su esencia, permitiendo que cada generación transmita sus conocimientos y experiencias lectoras enriquecidas por el contexto social y cultural contemporáneo.

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