Carlos Alcaraz obra otro milagro, y ya van... El número 1 del mundo se ha llevado un partido de infarto ante Zverev. Le ha costado mucho sudor, calambres y vómitos, pero cinco horas y media después, el murciano ha podido gritar su "¡vamos!" para clasificarse para su primera del primer Grand Slam del año.
Alcaraz ha impuesto su tenis durante dos sets y medio. Ha mandado desde el fondo de pista, ha sido más agresivo en los intercambios y ha mantenido a Zverev a la defensiva hasta el tramo final del tercer set. El español parecía tener el partido bajo control y acariciaba el pase a la final por la vía rápida. Sin embargo, ahí se ha empezado a torcer la contienda.
PROBLEMAS FÍSICOS Y REACCIÓN DE ZVEREV
El duelo cambió de guion a partir de ese momento. Alcaraz empezó a encontrarse mal físicamente, llegó a vomitar y sufrió calambres que le restaron movilidad. Zverev leyó la situación, elevó su nivel y aprovechó el bajón del español para igualar el partido, forzando el quinto set tras adjudicarse los dos siguientes parciales en el desempate.
UN QUINTO SET PARA LA HISTORIA
El desenlace ha sido una auténtica locura. Alcaraz ha arrancado el quinto set con break en contra y ha tenido que remar a contracorriente desde el inicio. Con 5-4 y saque para Zverev, el alemán ha tenido el partido en su mano, pero el español ha firmado una rotura decisiva para igualar el set y devolver la tensión al máximo.
Ya lanzado, Alcaraz ha vuelto a romper el servicio con 6-5, cerrando el partido y cayendo exhausto sobre la pista tras completar una de las victorias más memorables de su carrera, como así ha reconocido al finalizar el encuentro.
Con este triunfo, Carlos Alcaraz disputará su primera final del Open de Australia. Su rival saldrá del duelo entre Novak Djokovic y Jannik Sinner, que decidirá quién acompaña al español en la lucha por el título en Melbourne.