Muchos somos los que llegamos a este gremio por una cuestión de las casualidades que la vida te depara. Muchas de las personas que hoy en día trabajan en la Industria Farmacéutica, no sabrían ni contestar el motivo que les empujó a presentar su candidatura para trabajar en la visita médica. Somos bastantes los que teníamos nuestra meta laboral pensada en un campo bien distinto. Quienes trabajan en la visita médica, vienen del sector de la venta en mundos comerciales muy dispares, como lo pueden ser los agrupados en la automoción, los seguros o la mismísima “puerta fría” del mundo de los libros. Los hay, también, quienes tras terminar su licenciatura en diferentes disciplinas, deciden probar suerte en este maravilloso mundo de la interacción con la sanidad. Sea como fuere que se llega, lo que sí es verdad, es que una vez dentro queda en el aire una pregunta ¿Qué tiene este mundo que, una vez que llegas a él, ya se decide no abandonarlo?
Yo les contaré que mis estudios estuvieron enmarcados en una orla donde figuraban otras personas con quienes después se compartió la profesión de la dirección hotelera y/o de agencias de viaje. ¿Cómo se pasa del Turismo a vender pastillitas? Es lo que muchas amistades me preguntaban con relativa frecuencia. De hecho, yo mismo me la formulaba. La respuesta, es la que he anotado al principio de este escrito: la casualidad y la suerte. Pero, si les digo la verdad, lo importante no es cómo llegué a ocupar una plaza de visitador médico en un gran laboratorio. Tampoco lo es el cómo llegue a permanecer en este gremio durante veintidós años de vida laboral; superando, incluso, una absorción de mi línea de trabajo, por parte de otro gran laboratorio. No, esos aspectos no son los más importantes. Lo que realmente es relevante es lo que viví durante esos últimos y enriquecedores veintidós años de mi vida laboral.
Aprendí que la formación constante es algo que, no siempre, está presente en muchas empresas de otros sectores de la producción. De hecho en solo el primer año de trabajo, tuve la oportunidad de estar incluido en más procesos formativos que en la totalidad de los años trabajados en el mundo del Turismo y la gestión hotelera-sanitaria. Aprendí que el concepto de la competencia no está reñido con la amistad o con la lealtad laboral. Hoy en día puedo afirmar que en otros laboratorios, conceptuados como “competencia”, encontré grandes amistades que, después de jubilado sigo manteniendo. Y, esa amistad, era posible mantenerla sin que por ello se pudiera poner en peligro los temas confidenciales de la empresa de cada cual. En la visita médica aprendí a valorar la gran responsabilidad de los equipos sanitarios. Eso se aprende desde el primer momento en el que captas la importancia que esos equipos le dan a la formación que la Industria imparte sobre los productos a promocionar, la seguridad, la ética y en el seguimiento de los temas relacionados con la farmacovigilancia. En la Visita Médica, cada interacción entre la parte sanitaria y la técnico-farmacológica, se lleva a cabo con la responsabilidad necesaria para informar de los beneficios y posibles efectos secundarios de forma rigurosa. Quienes se dedican o hemos dedicado nuestra labor a este noble trabajo, sabemos que un fármaco no vale para todo y por eso tenemos que estar bien informados con bastante anterioridad a contactar con la parte médica o farmacéutica.
La ética en la Visita Médica rechaza enérgicamente a quienes se muestran de forma irrespetuosa en el ejercicio de sus funciones. Cada persona que no sabe respetar que la labor del visitador es informar, y que es a la parte médica a quien le corresponde decidir si sus pacientes pueden beneficiarse del producto que se promociona, habrá errado en trabajar en este sector. Cuando no se adquiere la conciencia de que es en la farmacia donde se lleva a cabo la venta de un fármaco, se puede producir un malentendido del verdadero cometido del visitador o visitadora. Claro que en la visita médica, la venta está presente, pues eso será lo que nos devuelva la realidad de nuestro cometido. Nos indicará si hemos sido convincente en nuestras exposiciones. Le dirá a nuestras empresas, si toda la inversión en la investigación científica que está detrás de cada pastillita, ha merecido el reconocimiento necesario para continuar con sus proyectos. Le asegurará a las entidades responsables de cada gobierno de cada país, que detrás del gasto producido hay mucho rigor científico. Y, precisamente, en cada uno de los conceptos que quedan reflejados en las frases anotadas, es donde radica la gran responsabilidad que asume quienes ejercen su labor dentro de la Visita Médica.
Desde estas líneas felicito a todas las personas que conocen cuál es su responsabilidad y su cometido para salvaguardar la labor que se lleva a cabo en este sector. Mi reconocimiento para quienes se toman muy en serio cada uno de los aspectos que comportan el trabajo de visitador/a. Mi gratitud a quienes dedican, parte de su tiempo libre, en mantener viva la existencia de las distintas asociaciones que reúnen a muchos socios en todo el país. Desde la jubilación, se les anima a terminar con los vericuetos para lograr el éxito en la “colegiación” de este gremio que necesita de ese paso para lograr el respeto absoluto de quienes ven con buenos ojos que no se consiga ese objetivo.
Compañeras y compañeros de la visita médica, la parcela que tienen en sus manos para sembrarlas de buenas simientes, les dará excelentes frutos si son regadas con la ética y la sabiduría que son aportadas en la cantidad de procesos formativos que nos ofrecen nuestras empresas.
Buena ruta para todos los equipos de trabajo.