La situación que atraviesa Venezuela vuelve a situarnos ante un escenario complejo, marcado por la incertidumbre política, social y económica, y por una preocupación creciente que trasciende sus fronteras. Desde Canarias, y muy especialmente desde La Gomera, no podemos permanecer ajenos a una realidad que afecta de manera directa a miles de ciudadanos canarios y a sus familias, muchos de ellos con profundas raíces en nuestras islas.
En los últimos días he tenido la oportunidad de participar en un encuentro convocado por el presidente del Gobierno de Canarias para analizar el contexto actual y sus posibles consecuencias. De esa reunión se desprende una conclusión clara: el momento exige prudencia, serenidad y un compromiso firme con el diálogo como única vía para encauzar una situación que no necesita más tensión ni aislamiento, sino estabilidad y entendimiento.
Venezuela afronta dificultades evidentes en el desarrollo de la vida cotidiana. A la inquietud política se suma la preocupación por el abastecimiento, el acceso a medicamentos y, sobre todo, por el respeto a los derechos fundamentales. Son elementos esenciales para garantizar la paz social y una convivencia democrática real, sin la cual resulta imposible avanzar hacia un futuro de bienestar.
Desde Canarias hemos querido reforzar, además, nuestro compromiso con los canarios residentes en Venezuela. La coordinación entre la Viceconsejería de Acción Exterior, el Consulado y las asociaciones canarias está siendo clave para atender sus necesidades y ofrecer acompañamiento en momentos de especial dificultad. Es una obligación moral y política no dejar solos a quienes forman parte de nuestra historia migratoria y de nuestra identidad colectiva.
En este contexto, el Cabildo de La Gomera mantiene y refuerza su compromiso con los ciudadanos gomeros residentes en Venezuela, canalizando su apoyo a través de la Asociación Civil Benéfico Cultural Isla de La Gomera. Esta entidad recibe cada año una cooperación directa de la Corporación insular destinada a dar cobertura a programas específicos de atención social, acompañamiento y asistencia a nuestros conciudadanos en este país. Se trata de una labor constante que permite atender situaciones de vulnerabilidad y preservar el vínculo humano, cultural e histórico que une a La Gomera con su comunidad emigrante, especialmente en momentos de especial complejidad como los actuales.
Pero este esfuerzo no puede ser únicamente local o regional. La comunidad internacional tiene un papel determinante que desempeñar. Las vías diplomáticas, el respeto al derecho internacional y la cooperación entre Estados deben ser las herramientas fundamentales para facilitar encuentros, resolver conflictos y contribuir a una salida dialogada y pacífica. Cualquier otra opción solo conduciría a un mayor deterioro social y económico.
Deseo, sinceramente, que Venezuela pueda avanzar hacia un horizonte de convivencia democrática, desarrollo y mejora social. Un país con enormes potencialidades que necesita apoyo, cooperación y estabilidad para recuperar el rumbo. Ojalá el futuro sea el que todos deseamos: una Venezuela en democracia, con oportunidades y con una vida mejor para el conjunto de su ciudadanía
Ese es el compromiso que debemos asumir desde la responsabilidad política y desde el respeto profundo a un pueblo que merece vivir en paz.