Este colectivo ciudadano reitera su queja por que se prioricen en el discurso político “caras e insostenibles desaladoras” en vez de entubar el canal Barlovento-Fuencaliente, un plan para corregir las “inmensas” pérdidas en las redes de distribución y realizar cierres hidráulicos en las galerías
La Asociación Agua para La Palma ha tenido conocimiento de que los regantes de Fuencaliente permanecieron entre el 15 y el 17 de noviembre sin recibir agua por una presunta interrupción intencionada del canal LP1 Barlovento-Fuencaliente. Los hechos fueron expuestos durante una reunión celebrada el pasado 18 de noviembre en el municipio en la sede de Teneguía Sociedad Cooperativa Agraria , convocada por la comunidad de regantes y con la presencia del gerente del Consejo Insular de Aguas de La Palma (CIALP), Javier Peña, y del alcalde, Gregorio Alonso.
Según ha podido saber la asociación, en esa reunión el secretario de la comunidad de riego comentó que durante esos tres días alguien habría colocado una cejilla en el canal, justo cuando la borrasca Claudia descargaba lluvias abundantes sobre la isla. La Asociación sostiene que esta supuesta maniobra hizo perder a Fuencaliente la oportunidad de almacenar millones de litros de agua que habrían servido para aliviar las severas restricciones de riego que sufre el municipio, mientras otros embalses insulares sí incrementaron su capacidad en esos días.
Agua para La Palma considera que este “posible delito” ya ha causado un perjuicio económico al sector agrícola y, por extensión, a toda la economía local. El colectivo espera que la comunidad de regantes, el Ayuntamiento o el Cabildo, a través del CIALP, hayan presentado la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades, dado que en la misma mesa que presidía la reunión se encontraban el gerente del Consejo y el alcalde.
La asociación lamenta que “la reunión se utilizara para, una vez más, hacer apología del agua industrial desalada”, al promoverse nuevamente como solución prioritaria la instalación de más plantas desaladoras. Recuerda que, tras aprobarse en Fuencaliente la solicitud de una desaladora, apenas unos días después —el 24 de marzo de 2024— representantes municipales y de los regantes fueron recibidos en el Cabildo, que mostró plena predisposición para impulsar el proyecto, justificando la medida en la falta de lluvias atribuida al cambio climático.
RAPIDEZ PARA DESALADORAS, LENTITUD CON OTRAS MEDIDAS
Agua para La Palma contrapone esta rapidez con los diez meses que tardó el Ayuntamiento y la propia comunidad de riego en comunicar oficialmente al Cabildo un acuerdo del su órgano de decisión mayor, la Junta General, por el que se aprobaba, a iniciativa de un comunero, solicitar al CIALP entubar el canal LP1 Barlovento-Fuencaliente.
La asociación recuerda que, en cambio, el alcalde de Fuencaliente “presumía un año atrás en diversas entrevistas a medios locales de que la comunidad de riego le había remitido un certificado en el que por acuerdo de su órgano menor, Junta Directiva, apoyaban la instalación de una desaladora en el municipio, lo cual impulsó inmediatamente al Cabildo palmero”.
La asociación ha insistido reiteradamente en que con el entubado del canal LP1 se controla su gestión y las pérdidas, reconocidas por el Ayuntamiento y el CIALP, y en que, por tanto, la desaladora “no hace falta”, pues además la normativa establece que en orden de prioridad primero han de resolverse las pérdidas.
“Esto, además, evitaría sabotajes, ya que por su estado actual es posible el vertido de cualquier sustancia a esta conducción, lo que pudiera poner en riesgo la salud de la población y de los cultivos; y hay que recordar que tramos desde Fuencaliente a la estación de Aduares en Breña Alta presentan chapas oxidadas y con enormes agujeros, tapas de hormigón rotas y desplazadas, por las que los amigos de lo ajeno meten mangueras, y tapas rotas que incluso caen dentro del canal, de lo cual hay fotos que lo demuestran”, añade la asociación.
Asimismo, destaca que entubar y monitorizar el canal LP1 permite el control de 1.200 contadores que actualmente se surten de esta infraestructura a demanda “sin ningún tipo de control, pues su lectura se realiza solo dos veces al año, mientras a la población de Fuencaliente se le impone una restricción del 35% la mayor parte del año, llueva o no llueva, aunque hayan tratado de ahorrar agua”.
La asociación califica de “incomprensible” la demora en el entubado del referido canal, máxime cuando los propios regantes denunciaron ante el Consistorio haber recibido entre 600 y 700 pipas de agua de las 1.300 adquiridas, “mientras el alcalde de Fuencaliente y Sergio Rodríguez, presidente del Cabildo, no hacen más que repetir ante los medios el discurso de la desalación cada vez que tienen oportunidad”.
LA SEQUÍA POR EL CAMBIO CLIMÁTICO COMO EXCUSA
A juicio de Agua para la Palma, “utilizan la sequía para promover la desalación como solución preferente, despreciando alternativas más económicas y sostenibles, como la mejora en la gestión de las reservas subterráneas o la modernización de infraestructuras obsoletas”. Cita, como ejemplo, que “la inmensa mayoría de galerías —de las que procede alrededor del 90% del agua consumida en la isla— carece aún de cierres hidráulicos, lo que impediría seguir vertiendo caudales a los barrancos cuando llueve”.
“Tampoco ayuda el arcaico sistema de dulas para los riegos que obliga a quien la tenga a coger el agua sí o sí aunque no la necesite, y ante lo que el Consejo Insular de Aguas no hace nada, pese a ser la autoridad competente en la Demarcación Hidrográfica de La Palma”, apunta este colectivo.
La asociación subraya que en periodos recientes de lluvias abundantes, como los registrados el año pasado y este mismo año, no se han aprovechado para acometer las mejoras que, insiste, ha propuesto reiteradamente con respaldo técnico. Y reprocha que, pese a que el actual gobierno insular afirma compartir sus planteamientos, “la realidad demuestra que continúa apostando con descaro por la desalación contra viento y marea”.
La asociación señala además que el CIALP llevaba cerca de un año tratando de favorecer la instalación de cuatro módulos de desalación en Tazacorte, con la intención de instalar uno de ellos en una propiedad privada, y resulta que el 14/11/25, en el programa de radio Canarias de Campo y Mar (https://go.ivoox.com/rf/162598120), el consejero de Aguas, Juan Ramón Felipe San Antonio, reconocía que tuvieron que desistir de esta idea (tras mucho empeño) debido a que en propiedades privadas la Administración no puede actuar por emergencia.
EL “DAÑO IRREVERSIBLE” A LOS POZOS
Sin embargo, pone de relieve al respecto Agua para La Palma, “el valioso tiempo y recursos que la Administración ha dedicado a buscar formas de llevar a cabo actuaciones que rozan lo ilegal, cuestión que han intentado en Tazacorte”; pretensión que ha frenado la presentación de alegaciones de la propia asociación, con informes sobre el daño que iban a acarrear en el acuífero costero, así como con advertencias del daño irreversible que puede producir en los pozos su sobreexplotación, en perjuicio de quienes tienen acciones para regar y que por ese motivo pueden quedarse sin agua y sin el valor de esas participaciones, lo cual finalmente ha llevado al CIALP y a sus técnicos, por no tener otra alternativa, a actuar en el Túnel de Trasvase”.
La asociación menciona que también ha pedido al CIALP que mantenga la reperforación del Trasvase siguiendo la traza que el ingeniero Carlos Soler Liceras indicó para esa obra, “y se deje de extraños inventos con la perforación de una galería paralela, cuyo único efecto será desviar el agua de la galería existente a la nueva, algo que no tiene sentido y que compromete nuevamente la buena gestión del agua en la obra”.
El colectivo palmero considera la desalación industrial como una alternativa “cara e insostenible” y reitera que las maniobras para priorizarla “no responden al interés general, sino a quienes ven en el dinero público una vía de enriquecimiento rápido al mantener al alza los precios del agua”.
Añade que la isla carece de capacidad económica para mantener estas instalaciones y tampoco dispone de la potencia eléctrica necesaria para su funcionamiento sin riesgo de provocar apagones, incluso a escala insular, debido al envejecimiento de la central de Los Guinchos y a una red de transporte de electricidad “obsoleta e insuficiente”. Un problema “sin solución a corto plazo, y que podría tardar al menos una década en resolverse”.
NUEVO LLAMAMIENTO A UN CAMBIO DE POLÍTICA HÍDRICA
Por todo ello, Agua para La Palma reclama nuevamente a los ayuntamientos de la isla, al Cabildo y al conjunto de la sociedad palmera reconducir la toma de decisiones hacia actuaciones que garanticen una gestión eficiente del agua. Critica que se han tardado más de 20 años en declararse de emergencia las obras del acondicionamiento del Túnel de Trasvase para su reperforación.
Y pone énfasis en que “el camino para obtener los caudales que se necesitan pasa por resolver las pérdidas en las redes de distribución públicas y privadas, donde se ha dejado de invertir por unos y por otros y se pierde agua de calidad que luego quieren obtener desalando”.
La asociación apunta que en la isla la media de pérdidas en los municipios está en el 50% y afectan a la mitad de la población, y que hay redes de riego -como ya el anterior consejero de Aguas, Carlos Cabrera señalaba-, que en el noreste pierden el 65% del agua de riego o también el 50% de pérdidas que Unión de Canales reconocía públicamente tener y por la que recibía para su corrección subvención del CIALP.
La asociación enfatiza que “ya no hay ni tiempo ni recursos para experimentos ni ocurrencias, y mucho menos para favorecer con ingente dinero público a intereses privados, ya que la grave situación económica de La Palma exige, hoy más que nunca, un cambio real en la política hidrológica”. En esta línea, remarca que “ya no se pueden despilfarrar los fondos públicos que llegan porque la situación a nivel nacional y europeo tiende hacia políticas que terminarán cerrándonos el grifo sin que hayamos resuelto nuestros problemas”.
Agua para La Palma manifiesta que “el camino que ha iniciado el CIALP con el Túnel de Trasvase es el mismo que debe seguir con el resto de pérdidas, así sea necesario subvencionar las obras para tal fin, pero le recuerda a la parte privada que también tiene que cumplir, aportando los datos que no aporta actualmente, pese a que les obliga la Ley, al CIALP para poder hacer una buena gestión del agua”.
RÉPLICA AL ALCALDE DE FUENCALIENTE
La asociación sale al paso también de unas declaraciones realizadas por Gregorio Alonso en Onda Cero La Palma el 18/11/25 (https://youtu.be/-hNmjjUq4uo?si=x763a_Fjw_FKW3u2&sfnsn=scwspwa), y le replica que “el dinero que pretende invertir en su desatino por desalar debe emplearse en obtener agua de calidad: actuando en el Túnel de Trasvase y jugando así con permutas de caudales en la isla, para evitar al máximo el gasto en elevaciones; entubando y monitorizando el canal LP1 (por el cual a él no le hemos visto moverse ni un metro); realizando cierres hidráulicos en las galerías para gestionar el agua a demanda y no tirarla, como sucede cada invierno en la vertiente este; y corrigiendo el agua que pierden en redes de distribución y canales tanto las Administraciones públicas como las comunidades de riego”.
Si se revisa el Esquema de Temas Importantes que está en exposición pública en la parte de Planificación Hidrológica que corresponde al 4º Ciclo, en la página web del Consejo Insular de Aguas (https://lapalmaaguas.com/wp-content/uploads/2025/07/ES125_EpTI_Memoria-Anexo-03_01.pdf), se puede ver en una tabla (pág.69) que Fuencaliente figura con un 60% de pérdidas y agua “no registrada”, que es como el CIALP llama al agua que se pone en el canal LP1 pero que no puede justificar por qué no llega a su destino.
Y concluye Agua para La Palma con una reflexión lapidaria: “En la isla con mayor media pluviométrica de toda Canarias no es de recibo, ni es creíble, plantear la desalación como si se tratara de Lanzarote o Fuerteventura”.