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Contra la democracia (2)

Por Sebastián Urbina
miércoles 24 de noviembre de 2021, 06:00h

Afortunadamente, la democracia representativa moderna permite que nos dediquemos a nuestra vida privada sin que, por ello, seamos calificados de idiotas, como sucedía en la antigua Grecia. Ahora bien, una cosa es que la democracia representativa permita dedicarnos a nuestros asuntos privados y otra diferente es que sea deseable que vivamos al margen de la vida pública. Es negativo, porque dejamos la democracia en manos, exclusivas, de nuestros representantes. Y la experiencia- al menos en España- no invita a dejarlos solos. Es mucho peor.

Hay numerosísimos ejemplos de corrupción y despilfarro para entender que los políticos deberían estar mucho más controlados. Esta indecencia se combina con una presión fiscal agobiante. Alejo Moreno (director): "'Hechos probados' (documental) es la traducción de un abuso de poder de Hacienda". Es decir, terror de Estado.

Volvamos a la pregunta inicial. ¿Por qué no deberíamos tratar a la democracia de manera instrumental? Porque la democracia -a diferencia de la secadora, la lavadora, etcétera- repercute globalmente y de manera muy importante en nuestras vidas. La política democrática moderna, con Estados que- habitualmente- controlan el 50% del PIB, por lo menos, se mete en nuestras vidas de manera abusivamente controladora. Con la peligrosa facilidad que dan los avances tecnológicos. O sea, lo controlan todo. Así como las grandes multinacionales (GAFAT). Con el grave peligro que esto comporta para nuestra libertad e intimidad.

Y si gobierna la izquierda, aparte de subir más los impuestos que la derecha (¡que ya es decir!), controla aún más la vida de la gente. Lo que estaría justificadísimo, porque son moralmente superiores. Además de lo que nos obligan a creer -a base de repeticiones- a través del control mediático, adecuadamente subvencionado. Aunque, afortunadamente, no lo consigan completamente. La Ley de Memoria Histórica es un ejemplo izquierdista de imposición -antidemocrática- de la verdad oficial progresista. Al estilo de la antigua Unión Soviética. O sea, ‘Ministerio de la Verdad’. Propio de mentes totalitarias, como las de este gobierno. ¡Y les votan!

El historiador Stanley Payne, fue distinguido- en 2019- con el galardón Bernardo de Gálvez, otorgado por el Consejo América-España, por su gran contribución en la divulgación de la Historia de España en los Estados Unidos. Pues bien, este distinguido historiador dijo: "Oponerse a la Ley de Memoria Histórica es un deber moral".

Volvamos a la democracia y las enormes posibilidades de control de los ciudadanos por parte de los gobiernos. Alguien podría decir que, si esto es así de grave, más motivo para que veamos la democracia de manera instrumental. Queremos apoyarla si nos da buenos resultados, y este abusivo e inmoral control ciudadano, además del despilfarro y corrupción, no son motivos para que veamos la democracia como un fin. ¿Hay mejores alternativas? No las conozco.

Dejo aparte a los peligrosos insensatos antisistema y similares que antes comenté. No comparan la democracia existente con otro sistema existente. Se aferran a una utopía que, por definición, es perfecta. Cualquier comparación de esta utopía con la realidad termina con la victoria de la utopía. O sea, un engaño de izquierdas. ¡Y hay gente que traga estos trucos de feria!

Muchos de nosotros estamos irritados e indignados por los altos niveles de ineficiencia, corrupción y despilfarro de nuestro Estado Autonómico. Pero no somos ingenuos. No creemos que la corrupción pueda desaparecer, pero sí puede, y debe, disminuir el escandaloso nivel actual. Basta consultar 'Transparencia Internacional' para darse cuenta del escandaloso nivel de corrupción, comparado con los otros países europeos. Por otra parte, se ha podido comprobar que sociedades que tenían un buen nivel de vida, como Cuba, Venezuela o Argentina, terminaron en la pobreza y en la ausencia o grave disminución de la libertad. ¿Cómo ha sido? Gracias a gobiernos de izquierdas.

La indignación por comportamientos intolerables (corrupción, despilfarro, manipulación, enchufismo, etcétera) es aprovechada por gente sin escrúpulos para hacer creer que los males provienen del capitalismo internacional. Que siempre es salvaje. ¿Solución? El comunismo con otros nombres. Los mismos perros con distintos collares. Los admiradores de dictaduras ‘de izquierdas’. ¡Hay que ser burro de progreso para creerlo! Por eso devalúan la enseñanza. ¡Cuánto más zoquetes, más manejables!

Si pasamos de comunistas a socialistas, nos podemos preguntar ¿qué se puede esperar de un gobierno socialista que incorpora a cuatro ministros comunistas, además de tener socios filoetarras y golpistas? Después de haber prometido públicamente que no pactaría con ellos. La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ensalzó públicamente el comunismo. Cuando el Parlamento Europeo condenó -noviembre 2019- el comunismo y el nazismo como las dos doctrinas más criminales y totalitarias del siglo XX. ¡Y sigue en el gobierno, supuestamente democrático!

Lo auténticamente grave es que haya devotos de asesinos de masas, como Lenin, y de dictadores, como Fidel Castro, en el gobierno. Que van a solucionar los problemas que aquejan a nuestra democracia. Es de idiotas/fanáticos creerlo, pero los medios de manipulación subvencionados hacen su tóxica labor sectaria. Repitiendo mentiras y medias verdades las veces que haga falta. Y muchos semianalfabetos (Logse, Loe, Lomce) tragan lo que sea. Ayunos de capacidad crítica y de formación humanística.

Las universidades, intelectuales orgánicos, medios de manipulación y siervos mediáticos, han ‘normalizado’ los cuentos de hada progresistas. O sea, el mundo occidental es malo, opresor, machista y racista. Por eso estamos derribando estatuas y falseando la historia de Occidente. Con perspectiva de género.

¿Cómo ha sido posible? Porque la izquierda es maestra en el arte de la manipulación, y la derecha es tonta del bote. Siendo suave.

Y con esto llegamos a la conclusión final. La derecha es fascista. La izquierda es progresista. ¡Nada de complejidades! ¡Que sea facilito! Esto no quita para que Pablo Casado sea un mediocre/irresponsable al rechazar la ‘batalla cultural’ - propuesta por Cayetana Álvarez de Toledo- para frenar la hegemonía cultural de la izquierda. Y torpedear a Díaz Ayuso porque es mejor que él. Grave falta de liderazgo en estos momentos críticos.

El sistema democrático no funciona por sí solo. Necesita ciudadanos y políticos responsables que lo activen. No bastan las masas aborregadas para tener una democracia digna de este nombre.

Como dijo Horacio, y divulgó Kant: "Atrévete a pensar por ti mismo". Pero informarse bien, supone trabajo. Además, es peligroso remar a contracorriente. ‘Dónde va Vicente? Donde va la gente’. De ahí las subvenciones a las cadenas televisivas. Hay que alimentar al ‘ganado’ con alfalfa televisiva progresista.

Como dijo Otto Neurath, filósofo, economista y matemático (1882/1945): "Somos como marineros que tienen que reconstruir su barco en alta mar, sin poder desmantelarlo en un puerto y reconstruirlo de mejores componentes".

Esto es prudencia y responsabilidad. Todo lo contrario del cruel fanatismo de los totalitarios, sean comunistas, nazis, fascistas... Neurath no quiere que nos hundamos en alta mar, con los grandes sufrimientos y muertes que esto comporta. A la progresía le da igual. Tal es su fanatismo utópico y su (falsa) superioridad moral.

Para mí, la democracia es algo más que un instrumento de usar y tirar, a pesar de este infame gobierno socialista, y otras malas hierbas. Es el sistema político que mejor garantiza las libertades ciudadanas, aunque requiere, para funcionar bien, ciudadanos, (no masas) y políticos realmente democráticos. Con el gran peligro de las alternativas mágicas (comunismo puesto al día con otros nombres) que se promocionan a través de los medios de manipulación. Una ‘Nueva izquierda’ que conduce, sin duda, al infierno real. Piénselo bien, antes de suicidarse.

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