Un estudio de Fedea revela que la Ley de Vivienda ha moderado precios de alquiler en Cataluña, pero ha reducido la oferta un 22,2 por ciento en Barcelona, aumentando la competencia por vivienda. Esto dificulta el acceso a nuevos inquilinos.
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha publicado este lunes un estudio sobre el impacto de la Ley de Vivienda dos años después de su entrada en vigor. El balance que arroja demuestra que la norma ha logrado moderar los precios del alquiler donde se aplica, pero ha contraído con fuerza la oferta y disparado la competencia por cada piso disponible.
El análisis, elaborado por Fernando Pinto, de la Universidad Rey Juan Carlos, toma como referencia los datos hasta el cuarto trimestre de 2025 y se apoya en la comparación entre Cataluña —única comunidad autónoma donde la contención de rentas se desplegó d forma generalizada desde el 16 de marzo de 2024— y territorios como Madrid, donde la ley no opera.
Entre el primer trimestre de 2024 y el cuarto de 2025, el alquiler acumuló un incremento del 5,7 por ciento en Barcelona y en Cataluña, frente al 8,5 por ciento en Madrid y al 10,8 por ciento en el conjunto de España. Las cuatro provincias catalanas comparten esta tendencia moderada, con crecimientos de entre el 3,1 por ciento y el 5,7 por ciento.
Sin embargo, ese freno en los precios tiene un coste directo sobre la oferta. El número de anuncios de alquiler cayó un 22,2 por ciento en Barcelona y un 20,5 por ciento en Cataluña, mientras que en Madrid creció un 3,9 por ciento. Fedea señala que la contracción catalana casi duplica la de territorios no regulados de nivel comparable, como la Comunidad Valenciana o Andalucía, donde el retroceso ronda el 10% y responde a la dinámica general del mercado.
La reducción de la oferta ha disparado la presión sobre las viviendas disponibles. La demanda medida en contactos por anuncio alcanzó 462 en Barcelona en el cuarto trimestre de 2025, frente a 103 en Madrid y 135 en el conjunto nacional. Es decir, Barcelona registró del orden de 4,5 veces más solicitantes por vivienda que la capital.
"No son diferencias marginales, sino de orden de magnitud, y reflejan el exceso de demanda que la teoría asocia a un precio situado por debajo del de equilibrio", sostiene el informe.
Para Fedea, esta combinación de resultados indica que "la ley no ha conseguido su objetivo declarado de facilitar un mejor acceso a la vivienda". El think tank argumenta que la moderación de las rentas beneficia a los inquilinos ya instalados, pero empeora las condiciones de acceso para quienes buscan piso: "El ajuste entre oferta y demanda que el precio ya no realiza se produce por la vía del racionamiento entre solicitantes con criterios subjetivos".