La población de esta especie, del suroeste de Australia, está disminuyendo por la pérdida de bosques de eucaliptos, la competencia con abejas silvestres y la caza ilegal.
Este mes de junio se cumple un cuarto de siglo desde que se confirmara la presencia de ejemplares de la especie en La Mérica y dieciocho años de la aprobación de su primer plan de recuperación