
Esta ha sido una semana difícil para
Lindsay Lohan, pero parece que esta chica no aprende. Y es que a pesar de haberle dado una segunda oportunidad para que cumpla con su
servicio comunitario como parte de su condena, la joven no empezó con buen pie.
El jueves comenzaba su
primera jornada en la morgue. La expectación era máxima tanto dentro como fuera del centro, pero la chica
llegó tarde. Un 'descuido' que si se produce en una alfombra roja es simplemente una anécdota, pero que en estos casos no se perdonada.
Tanto es así, que cuando la joven entró en la oficina del forense de Los Angeles, cuarenta minutos tarde, fue
expulsada y mandada de vuelta a casa.
Al día siguiente, Lohan aprendió la lección y
llegó al centro antes de las ocho de la mañana, pero tampoco supo dar en el clavo con sus actuaciones. Y es que tras haber recibido la orientación necesaria para comenzar su andadura comunitaria, comenzó el trabajo.
Según aseguran varios medios, la joven puso todo su empeño lavando la ropa sucia del personal y limpiando inodoros. Hasta aquí todo perfecto, pero a eso de las 11 de la mañana, un repartidor apareció en el centro con una
bandeja de pasteles.
Lohan había encargado los dulces para
pedir perdón a los encargados por su descuido el día anterior. Sin embargo, los oficiales de la morgue
no aceptaron los pasteles y se tomaron el detalle con mal humor, según cuenta
'TMZ'.