
La erupción del volcán islandés
Grimsvötn ha generado una nube de cenizas que de momento ha obligado a cerrar el espacio aéreo islandés aunque
no ha afectado al resto del espacio aéreo europeo y no parece que vaya a hacerlo en las próximas horas, pero el pronóstico para los días posteriores
es más ambiguo, de acuerdo con la Oficina Meteorológica británica.
Las aerolíneas del Viejo Continente han recibido
el aviso procedente de esta agencia
de que las cenizas pueden llegar al Reino Unido el próximo martes, y a España y Francia a partir del jueves. No se espera, sin embargo, que la nube
alcance la magnitud del volcán islandés Eyjafalla hace medio año, que obligó durante semanas a paralizar el cielo europeo.
Las
consecuencias de la presente erupción dependerá de
su intensidad a lo largo de los próximos días, aunque la mayoría de expertos cree que no será tan larga como la de hace menos un año. De lo que no hay muchas dudas es que
las condiciones meteorológicas en los próximos días dirigirán la nube hacia el sur de Europa.
Además, y siguiendo con las comparaciones entre las erupciones del Grimsvötn y del Eyjafalla, el volcán que ha generado una gran nube en las últimas horas provoca una ceniza
más densa que el de hace un año, lo que
dificulta su dispersión, que fue uno de los responsables de los cierres de los espacios aéreos europeos hace unos meses.