
Todas las cifras y titulares han ido en el mismo sentido: Mallorca ha vivido un verano de récords. Más turistas, más ocupación, más gasto, más consumo. Todo es
más, incluído el "pico" de generación de residuos, tan típico e inevitable en los meses de verano dada la economía estacional de las islas. Según ha podido saber
mallorcadiario.com, entre julio y agosto de 2015 se han tratado en Mallorca un total de
115.000 toneladas de residuos urbanos, lo que supone un
incremento del 6’5% respecto al verano pasado.
Han sido dos meses de trabajo a destajo en TIRME -las cuatro líneas de incineración con recuperación de energía han tenido que funcionar el cien por cien de sus horas útiles de servicio- que se han traducido en la
producción eléctrica de unos 51000 Mwh, es decir, el consumo aproximado de energía de más de
50.000 viviendas durante los meses estivales.
Ni las olas de calor ni el aumento de visitantes han podido con el servicio, como sí ha ocurrido, en cambio, con otras infraestructuras fundamentales, como son las plantas depuradoras. En Eivissa, por ejemplo, han hablado de "serios problemas" este verano, con los consiguientes inconvenientes a la población y la mala imagen turística de una isla que no sabe de estas cosas.
¿La clave? Según TIRME, las inversiones realizadas. Gracias a ellas, la
infraestructura en Mallorca es la adecuada para hacer frente a la
oleada de trabajo estival, en contra de la teoría de la izquierda política y las organizaciones ecologistas de que las instalaciones están "sobredimensionadas". Y eso que el vicepresident del Govern ha llegado a plantear un límite de llegada de turistas.