Soledad Gallego-Díaz nació en Madrid el 25 de abril de 1951. Estudió con hambre y convicción: cursó Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid y comenzó su trayectoria en la Agencia Pyresa, aún bajo la dictadura franquista. La echaron por apoyar una huelga. Fue su primera lección sobre el precio de la dignidad profesional, y no sería la última.
Su nombre quedó grabado en la historia del periodismo español con una sola exclusiva. Junto a Federico Abascal y José Luis Martínez, consiguió y publicó el borrador de la Constitución Española de 1978, el documento que definiría la España moderna. Era la gran primicia de la Transición, y ella la firmó con apenas 26 años.
LARGA TRAYECTORIA
Durante más de tres décadas ocupó, entre otros cargos, el de directora adjunta y corresponsal en algunas de las capitales más relevantes del mundo: Bruselas, París, Londres, Buenos Aires y Nueva York. Allí donde la historia se escribía en tiempo real, Sol Gallego estaba para contarla.
Desde las páginas de El País fue testigo y cronista de hitos fundamentales: los albores de la Transición, el inicio de la integración de España en la Comunidad Económica Europea y el implacable thatcherismo británico. Una carrera que no era una suma de artículos, sino un mapa del mundo contemporáneo.
LA PRIMERA MUJER AL FRENTE DE 'EL PAÍS'
El techo de cristal, en su caso, se rompió tarde pero con estruendo. Entre el 8 de junio de 2018 y el 15 de junio de 2020 fue la directora de El País, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese puesto desde la fundación del periódico en 1976. No llegó sola: su nombramiento recibió el respaldo del 97,2% de la redacción, un porcentaje que decía más sobre su figura que cualquier curriculum.
Bajo su dirección, el 1 de mayo de 2020 se implantó la suscripción digital de pago del periódico, una medida que retrasó unos meses a causa de la pandemia para mantener en abierto la información sanitaria esencial. Incluso al tomar decisiones empresariales difíciles, Sol Gallego pensaba en el lector.
CARGADA DE PREMIOS Y PRINCIPIOS
A lo largo de su carrera fue reconocida con los galardones más prestigiosos del periodismo en español: el Premio Salvador de Madariaga, el Premio Margarita Rivière, el Premio Francisco Cerecedo, el Premio Cirilo Rodríguez y el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Periodística. Y este mismo año, recibió el I Premio de Ética Periodística Aurelio Martín, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España en reconocimiento a su trayectoria y su compromiso con la defensa de la libertad de expresión.
Pero ningún premio la definía mejor que sus propias palabras. En 2018, al recoger el Ortega y Gasset, dejó una frase que ya forma parte del ideario del oficio: "Son las redacciones las que hacen grandes a los medios de comunicación. Lo más raro y magnífico de las redacciones es que lo hacen todo mejor, porque lo hacen juntos."
En sus últimos tiempos, Gallego-Díaz se encontraba muy afectada por un cáncer. Hasta el final, quienes la rodeaban destacan que mantuvo su lucidez, su humor y su amor irreductible por el periodismo bien hecho. El 18 de abril, apenas semanas antes de morir, celebró un emotivo encuentro con toda la redacción de El País. Se fue sabiendo el enorme cariño que despertaba.