www.canariasdiario.com

Pedro Sánchez renuncia a la autocrítica y se bunqueriza con los nuevos nombramientos

martes 23 de diciembre de 2025, 22:10h

El presidente Pedro Sánchez ha optado por cerrar filas. Los nuevos nombramientos anunciados este lunes para reajustar su gabinete, tras la salida de Pilar Alegría -que deberá concurrir a las elecciones autonómicas en Aragón-, no buscan tanto abrir una nueva etapa como blindar aún más la existente. La decisión llega, además, con una carga simbólica evidente apenas un día después de las elecciones en Extremadura, donde el PSOE sufrió una estruendosa derrota. Y, sin embargo, no ha habido gesto alguno de autocrítica. Al contrario, el mensaje implícito ha sido de resistencia, casi de atrincheramiento.

Las dos ministras que asumen nuevas funciones -Milagros Tolón como nueva ministra de Educación y Elma Saiz como portavoz- responden a un perfil inequívocamente “sanchista”. Trayectorias políticas construidas al abrigo del actual líder socialista, lealtad acreditada en los momentos más delicados y una forma de entender el poder basada en la disciplina interna y la centralización de decisiones a mayor gloria del líder. No son, de ninguna manera, figuras destinadas a introducir matices críticos en el Consejo de Ministros, sino que más bien son perfiles que ofrecen las mayores garantías de continuidad del proyecto sanchista.

Resulta llamativo que, tras un revés electoral de esta magnitud, el presidente no haya pronunciado ni una sola palabra de autocrítica

Este relevo no parece concebido para leer el mensaje de las urnas, sino para neutralizarlo. Extremadura ha hablado, pero La Moncloa escucha poco. La derrota territorial frente a María Guardiola -y la vertiginosa subida de Vox-, lejos de provocar una reflexión profunda sobre el rumbo político, ha coincidido con un movimiento que refuerza la sensación de bunkerización del poder: Sánchez se rodea de los suyos, reduce el perímetro de confianza y levanta muros frente a un entorno cada vez más adverso.

Resulta llamativo que, tras un revés electoral de esta magnitud, el presidente no haya pronunciado ni una sola palabra de autocrítica. Ninguna referencia a los errores de estrategia, a la desconexión con ciertos territorios o al desgaste evidente de un proyecto que acumula años de tensión política. En lugar de eso, se opta por un relato de resistencia épica, donde toda crítica externa se presenta como una amenaza y toda discrepancia interna como una debilidad intolerable.

Los nuevos nombramientos no son, por tanto, un simple ajuste técnico del gabinete. Son un gesto político. Indican que Sánchez no tiene intención de corregir el rumbo, sino de perseverar en él con mayor control y menor debate. El problema es que gobernar desde el búnker puede servir para ganar tiempo, pero rara vez sirve para recuperar la confianza perdida.

En política, la lealtad es un valor. La autocrítica, una necesidad. Cuando la primera sustituye por completo a la segunda, el poder se vuelve sordo. Y eso, como demuestra la historia reciente, suele pasar factura en las urnas.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios