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Jacob Lorenzo: “Con el coronavirus tenemos una pandemia de información”
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Jacob Lorenzo: “Con el coronavirus tenemos una pandemia de información”

jueves 05 de marzo de 2020, 07:00h
El director del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias de la Universidad de La Laguna, Jacob Lorenzo, impartió hoy, miércoles 4 de marzo, la charla divulgativa “Mitos y realidades sobre el coronavirus”, con la que la institución académica ha querido contribuir a disipar ciertas dudas y rebajar las alarmas que este brote vírico ha originado. “Tenemos una pandemia de información”, reflexionó en este sentido, y recordó que se está produciendo mucho ruido en torno a una enfermedad “con un 0,7% de mortalidad”.

La conferencia fue impartida en la Facultad de Farmacia, cuya decana, Susana Abdalá, estuvo presente en el acto junto con el vicerrector de Investigación y Transferencia de la institución académica, Ernesto Pereda. Este último recalcó que “la manera de combatir la desinformación y el miedo es a través de la información y la ciencia”, motivo por el cual se ha organizado esta charla. También destacó la implicación de la Universidad de La Laguna en tareas divulgativas, de investigación y de gestión para que esta pandemia sea lo más llevadera posible para Canarias.

Jacob Lorenzo enfatizó la necesidad de tener confianza en las autoridades sanitarias porque, por el momento, los protocolos que se están utilizado para contener la enfermedad están funcionando. Recordó en repetidas ocasiones que su mortalidad es baja y se centra en los pacientes de riesgo, que son mayores de 80 años con alguna enfermedad previa. También recalcó que las autoridades sanitarias están siendo transparentes y, prueba de ello, existen varias webs con información sobre los contagios en tiempo real, como por ejemplo, la de la universidad estadounidense Johns Hopkins.

Recalcó que más del 80% de las infecciones por este coronavirus son leves y que solo el 0,2% de los casos mundiales se han dado en menores de 12 años. La mortalidad, como se dijo, es del 0,7% en todo el mundo, algo más (4%) en China. Por contraste, Lorenzo recordó que, en 2018, murió de gripe un cuarto millón de personas en los países desarrollados y medio millón en los no desarrollados, o que de malaria han muerto el último año 400.000 personas, de ébola unas 113.000 y de hambre, que tiene una mortalidad del 45%, unos 9 millones. “Y nos estamos preocupando de un virus con una tasa de mortalidad del 0,7%”.

Contagio y prevención

El ponente recordó que la transmisión es por contagio íntimo entre pacientes, generalmente cuando los familiares están cerca de un enfermo. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no lo ha confirmado, algunos países creen que también es posible el contagio si se tocan objetos en los que hayan caído gotas activas del virus, si bien matizó que la resistencia del virus en el aire es de muy pocas horas. “Por tanto, no se van a contagiar por un paquete que llegue desde China”. Tampoco se ha confirmado la trasmisión ni por el agua ni por fluidos sexuales.

Por tanto, las medidas preventivas idóneas son las que ya se han difundido ampliamente: lavarse las manos con jabón al menos durante un minuto, o bien con un gel de hidroalcohol al 60% mínimo, y taparse la nariz con el codo o un pañuelo cuando se estornude para evitar propagación de gotas.

Sobre el uso de las mascarillas, Lorenzo desechó su utilidad para la población en general: sirve para evitar que las personas ya contagiadas trasmitan el virus o para proteger al personal sanitario, pero no tiene una eficacia del 100% y solamente es un complemento a las medidas ya citadas. Además, avisó de que la histeria con las mascarillas está provocando que se haya terminado el suministro para pacientes con otras dolencias que sí necesitan de ellas, como los asmáticos durante la calima o pacientes de algunos tipos de cáncer, por ejemplo.

El investigador de la Universidad de La Laguna recordó que los síntomas iniciales son parecidos a los de un resfriado común, como las dificultades respiratorias, tos, congestión nasal, fiebre leve y, en algunos casos, diarrea. Si la infección progresa es cuando puede desencadenar una neumonía. Por ello, explicó que el protocolo que se está siguiendo es que, si se ha viajado recientemente a un lugar con infecciones y no se tienen síntomas, no hay que preocuparse, pero si se registrara alguno de ellos, en ningún caso hay que ir a urgencias, para evitar contagiar al resto de pacientes en espera, sino que se debe llamar al 112 y el personal sanitario acudirá al domicilio para realizar el test de detección del coronavirus.

Bulos

Lorenzo dedicó una parte de la charla a deshacer algunos bulos que se han trasmitido en diferentes medios y redes sociales y pidió responsabilidad para no propagar esta clase de desinformación. Por ejemplo, no hay evidencias que avalen que el virus se creara en un laboratorio chino; varios expertos han publicado un estudio en el prestigioso diario médico The Lancet que afirma que los estudios genéticos señalan que se ha producido en la naturaleza.

Tampoco es cierto que la efectividad del virus sea de 8 metros, una afirmación que causó risas entre la audiencia. “¡Nadie es capaz de estornudar esa distancia!”. También es mentira que la causa sea la sopa de murciélago típica de China porque, para empezar, no es un plato de esa región, sino de Micronesia, y el famoso video en el que se ve a una ciudadana china comiéndola es de una “youtuber” famosa de ese país que había viajado, precisamente, a una de esas islas y, además, data de 2016.

La conferencia comenzó con algunas notas descriptivas sobre qué son los coronavirus. De hecho, Lorenzo explicó que el nombre “oficial” de este en concreto sería SARS-COV 2 y que la infección que causa se denomina CPVID-19, ambos términos que están apareciendo estos días en los medios.

Dentro de los coronavirus hay cuatro grupos (alfa, beta, gamma y delta) y el que ha provocado esta crisis es del segundo tipo. Recordó que recientemente ya ha habido dos brotes graves de este tipo de virus: el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) de 2002-03, que tuvo una mortalidad del 15% en 2002-03; y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) de 2012, que sigue activo y tiene una tasa del 35%.

Como conclusiones, Lorenzo pidió que se evitara la propagación de bulos, que se confíe en las indicaciones de las autoridades sanitarias, y que se tenga paciencia y tranquilidad, porque se está trabajando en posibles soluciones médicas pero los trabajos en ciencia tienen su ritmo.
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