www.canariasdiario.com

España, S.A.

Por José A. García Bustos
sábado 18 de noviembre de 2023, 15:45h

En la empresa privada, una vez transcurrido el plazo previsto en los estatutos, los socios se reúnen en Junta de Accionistas y deciden si renovar el mandato del Consejo de Administración, es decir, del equipo gestor.

Si la gestión que hay que evaluar arroja indicadores positivos, los socios querrán la renovación de los gestores porque las decisiones de unos habrán enriquecido el patrimonio otros. Si el valor de sus acciones ha disminuido, es decir, se han empobrecido, los accionistas votarán fulminarán al equipo saliente. Nadie vota a quien les empobrece.

Premiar una buena gestión debería ser lo normal pero si hacemos una analogía con el ámbito público y la legislatura que ha finalizado podemos ver que España es el mundo al revés.

Sobre si la buena o mala gestión es algo subjetivo hay que decir que no. Existen indicadores que ayudan a medir la efectividad de los gestores. Veamos un par.

Desde 2020, año de la pandemia, España ha sido el país de Europa que más ha visto erosionada la renta per cápita de sus habitantes, es decir, aquella variable que mide la riqueza individual. Si la comparamos con la de nuestros vecinos salimos muy mal parados.

Según Eurostat, la riqueza de cada español es un 85% de la de la media de los europeos. Estamos por debajo.

En 2019 era del 91%. Hemos bajado seis puntos porcentuales en solo tres años. Vamos para abajo mientras otros países que eran más pobres hace poco tiempo nos superan. Estonia, Lituania y República Checa ya están por encima de nosotros. Sus gestores han hecho mejor trabajo que el nuestro.

Los países con los que nos comparábamos no hace mucho tiempo están muy por encima. Siendo la media europea del 100%, los franceses están en un 102%, los alemanes en un 117% y los irlandeses en un 233%. Irlanda era un país al borde del desahucio en los años 80. Ahora es, tras Luxemburgo (261%), el que aporta más riqueza a sus ciudadanos en términos de PIB per cápita.

En 1990 un español era tan rico como un irlandés. Hoy en día ellos son más del triple. El milagro irlandés ha sido ampliamente estudiado. Una de las razones de su éxito fue una gran bajada de impuestos iniciada hace veinte años. Eso redujo los ingresos públicos de inicio pero facilitó que empresas norteamericanas instalaran sus bases europeas en Dublín. Puede que parte del dinero acabe yéndose hacia las empresas matrices pero un porcentaje se queda vía impuestos directos o vía impuestos sobre los ingentes empleos generados. Cada día se crean en Irlanda 40 empresas tecnológicas que son responsables de dos de cada tres nuevos empleos.

En España la estrategia ha sido la contraria: subir impuestos. El Instituto de Estudios Económicos señala que la presión fiscal en España supera el 42% del PIB. Este organismo también señala que las cotizaciones de la Seguridad Social son las más altas de Europa. Lo que recibe de nómina un empleado en España es el 60% de su coste total, todo un lastre para las empresas españolas.

Pedro Sánchez, el gestor de España S.A. en las últimas dos legislaturas, es el presidente de todos los habidos en democracia que más ha tirado de los decretos para legislar, es decir, ha abusado de una herramienta pensada para casos urgentes. En lugar de pedir a los accionistas su parecer, ha tirado por el camino de en medio más que sus predecesores en el cargo.

El presidente defiende su gestión afirmando que ha sido una legislatura de conquista de derechos sin precedentes. Se refiere a una reforma laboral, subida del salario mínimo, reforma de las pensiones y avances sociales con leyes que han generado mucha controversia y probablemente cambiarán con el cambio de gestor. Como ejemplos en la defensa de su gestión pone leyes como la de eutanasia, la vivienda, la memoria democrática o la del sí es sí.

Como accionista que soy de España S.A., le diría que no hay mejor conquista de derechos que alejarnos de la pobreza. Que la subida del salario mínimo no ha servido para nada porque nos ha aumentado la presión fiscal. El hecho es que con los derechos que dice que nos ha dado somos cada vez más pobres si nos comparamos con nuestros vecinos y la razón es que nos sablea impuestos. Si eres empresario, esta afirmación toma mucho más sentido. A Dios rogando y con el mazo dando.

Si España fuera una empresa privada hubiéramos cambiado ya de gestor. Como accionistas no permitiríamos nunca que nos empobrecieran mientras nuestros vecinos se enriquecen. Pero no lo hemos hecho.

Además de empobrecernos, la estabilidad de la compañía España S.A. está en la cuerda floja. Suenan cánticos de escisión y división así como trato de favor de unos socios respecto a otros. El voto de los accionistas no es igual. A unos se les perdona la deuda y a otros los delitos.

El clamor indignado de la Junta General es ensordecedor, pero aun generando controversias insalvables se le ha renovado el cargo. Algún mérito no debe tener el gestor para haberse ganado el voto de sus accionistas empobrecidos.

Durante su mandato algunos de los socios ilustres fueron insultados a pesar de aportar riqueza y trabajo al país (Juan Roig, Amancio Ortega). Otros no aguantaron la presión (fiscal) y decidieron irse a otra “empresa” como es el caso de Ferrovial.

Si en la España de los años 60 triunfó el eslogan de “Spain is different”, el de la actualidad sería algo así como “Spain is sinking” (España se hunde). Pero repetimos de gestor.

Cada vez veo más claro que España es punta de lanza en el experimento de deterioro de la sociedad así como la conocemos y en encaminamiento hacia un gobierno único a nivel mundial. Aquí es más evidente que en el resto de Europa aquello de que pronto no poseeremos nada pero seremos felices. Disfrutemos de lo votado otros cuatro años más.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios