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¿Quién actúa de anfitrión con el Turismo?

Por José Luis Azzollini García
lunes 15 de agosto de 2022, 11:43h

Han sido muchas las ocasiones en las que le pide, a quienes están con responsabilidades políticas en turismo; que se esmeren en sus proyectos, en la formación del personal, en las adecuadas promociones y, sobre todo, en el cuidado del entorno por donde, quien nos aporta esa fuente de riqueza, pueda pasear. Lo seguiré haciendo, porque mucho de lo que falta por hacer, está más en sus manos que en la de otros. ¡Barco parado, no carga fletes!

Han sido bastantes, también, las veces en las que se ha dejado caer la responsabilidad del sector empresarial en todo lo que significa mejorar la calidad, rebajar la masificación y formar a sus equipos de trabajo. Y seguiré haciéndolo.

¿Eso es todo? ¿Termina ahí el listado de protagonistas en lo concerniente al Turismo? Rotundamente no. Bajo mi humilde opinión, afirmo que ni mucho menos la responsabilidad de cuidar la parcela de donde extraemos nuestro producto, recaiga únicamente en esos dos pilares. ¡Esta mesa tiene cuatro robustas patas! Una de las dos que faltan, la representa el personal laboral, donde, desde los directivos hasta los becarios, han de estar involucrados con un nivel de implicación muy alto. La carrera que se lleva a cabo para lograr la excelencia, es de fondo. Cada una de las ramificaciones por donde circulará la savia turística, deberá estar libre de trombos. Todas las personas que trabajan directamente con el Turismo que nos visita, habrán de defender su parcela de responsabilidad como si de una cosecha se tratara. Tendrán que formarse de forma continua para estar al día de todo lo concerniente a la materia que tocan. Deberán mantener una información del lugar donde desarrollan su labor a un nivel enciclopédico. ¡Ningún turista debería quedar sin su respuesta!

En definitiva, estos profesionales de la pata que se menciona en el párrafo anterior, nos representan de forma directa ante quien ha decidido gastar sus recursos en nuestra zona de influencia. Es una dura carga, pero que genera una gran satisfacción al conseguir que muchas de esas personas repitan, una y otra vez, en cada una de las zonas de España que han elegido para sus vacaciones.

La cuarta pata, es quizás, la menos visible pero que mantiene una importancia vital en el mantenimiento de nuestro modo de vida más importante. ¿Qué futuro tendría el Turismo, sin la participación activa de la ciudadanía del lugar donde se asienta? Se podría afirmar que, este cuarto elemento de responsabilidad, es uno de los más importantes. El turista capta cuando es bien recibido; pero, también, cuando no lo es. O peor, cuando es despreciado. ¡Tourism, go home!, es una frase que se ve en algún muro. Es triste, incluso, cuando oyes a alguien llamando “guiris” de forma despectiva a quien viene a dejar sus ahorros en nuestras zonas de veraneo. ¡Ser amable no solo es sonreír y dar bien una dirección! Afortunadamente, se trata de hechos aislados, pero habría que explicarle a, quien no cuida la gallinita, que el daño que produce está estrechamente relacionado con la consecución de los servicios públicos pedidos.

Pero no son únicamente los vándalos con sus pintadas o con el destrozo de mobiliario urbano quienes perjudican al turismo. ¡Ni mucho menos! Este grupo, sin duda, hace mucho daño, pero suelen estar localizados y los Municipios saben cómo llegar a ellos si se “desmadran”. A mí personalmente, me preocupan más, ¡mucho más!, quienes, amparándose en no sé qué derechos, se permiten el lujo de tener propiedades sin vallar y llenas de escombros. Nos debería preocupar hasta llegar a la denuncia, el que se usen nuestros barrancos y senderos como lugar idóneo para dejar neveras, lavadoras, colchones y demás enseres que tendrían que ser transportados a los “puntos limpios” diseminados por toda nuestra geografía. ¡Que son servicios gratuitos, caramba! Perseguible es, igualmente, la persona que de forma inconsciente tira por la ventanilla del vehículo papeles y todo tipo de basura a las carretera o calles. No digamos, ya, colillas. Algo que debería estar muchísimo más penalizado de lo que está.

La responsabilidad de mantener la limpieza de casa, calles y pueblos enteros, es algo que deberíamos tomar como algo colectivo. Está bien que desde los ayuntamientos se prevean estas necesidades y se organicen los equipos de limpieza y adecentado; pero, si además, la ciudadanía evita el ensuciar y/o deteriorar el entorno -cada cual en su parcela- se ganará muchísimo. Antiguamente no había tanto equipo de limpieza y sin embargo, las aceras por donde caminabas estaban limpias y practicables. Hoy en día, nos hemos acomodado y dejamos esa responsabilidad en los equipos que, desde cada consistorio, se ocupan de ello. Y, eso está bien, porque son puestos de trabajo, que de no existir la necesidad, se verían afectados. Pero el nivel de acomodamiento ha llegado a tal extremo que ya no solo no se limpia delante de las puertas de cada casa, sino que pasamos olímpicamente de evitar ensuciar más de lo debido. Se podría ampliar el número de personas en las cuadrillas municipales encargadas de ese cometido; pero cuando uno es consciente del daño que se produce al ensuciar y le pone remedio evitándolo, se consigue mucho más. Tal vez haya gente que entienda que la sanción es la solución; pero somos más, los que pensamos que es una cuestión de educación.

En este punto, me gustaría hacer un pequeño inciso, para sugerir que cuando un menor rompa, ensucie o actúe de forma incívica, debería actuarse de tal manera que aprendiera que las cosas mal hechas, tienen su consecuencia. Posiblemente, cuidarían más su entorno, si una vez determinada su responsabilidad, se le exigiera el cumplimiento de algún tipo de actividad al nivel de su mala acción (limpieza de pintadas, recogida de basuras en playas y jardines, etcétera). ¡Se aprende más cuando se capta lo duro que es mantener una zona limpia! Y, si merita cambiarse la Ley, pues ya se está tardando.

Da mucha pena cuando un grupo aficionado al buceo hacen una acción solidaria y se fajan a extraer basura del fondo marino. ¡Cómo puede llegar una taza de inodoro, o una rueda de coche, al fondo del mar! Y del mar al monte: produce estupor cuando caminas por los bosques y ver escombros de restos de algún baño que se reformó. ¿Costaba tanto llevar “eso” al punto limpio? Molesta bastante cuando ves en las aceras o junto a los contenedores, colchones o muebles viejos, esperando que desde el servicio de limpieza se determine su retirada. ¡Solo es necesaria una llamada, días antes, y te lo retiran sin cargo adicional! Lo que hay que hacer, es, depositarlos en fecha. ¡Solo eso!

Tema aparte, para quienes tienen perritos y pasean con ellos sin limpiar lo que dejan. No solo habría que multar a quien no limpiara lo que sus mascotas dejan; sino también, a quien las sacara de paseo sin portar las bolsitas higiénicas y la botellita de disolución acuosa. ¡Si no la llevan encima, es más que probable que no exista ni la intención de limpieza!

En resumen, todo cuenta cuando hablamos de cuidar del turismo; así que preguntémonos qué podemos hacer, cada uno de nosotros y nosotras, para cuidar nuestra fuente de ingresos. ¿Invitarías a tu casa a alguien, estando sucia?

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