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Ne me quitte pas

Por Julio Fajardo Sánchez
sábado 07 de marzo de 2026, 09:52h

Te ofreceré perlas de lluvia mejor que una lluvia de perlas. Jaques Brel no se pone de acuerdo en esto. Bueno, se acabaron los tiempos de los malos entendidos, los ratos perdidos y todo eso que nos traba tanto. Así que ya lo sabes: ne me quitte pas. De regreso a casa venía silbando esta canción sin pensar en que esta canción no se puede silbar. En realidad nunca he sabido silbar, se me sale el aire por un lado de la boca y no logro sacar un sonido aceptable. Probaré con otra cosa. Hay que olvidarlo todo. Il faut tout oublier. La lluvia viene de un país donde nunca llueve. Así que no sacaré el paraguas, al menos por hoy. Déjame ser la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano, la sombra de tu perro. Ahora caigo en la cuenta de que tú no tienes perro. Lo tuyo son los gatos.

¿Dónde he oído esta canción que se me ha quedado pegada como si hubiera metido los dedos en el tarro de la miel? Mi psicóloga me ha dicho que no debo perder el tiempo alimentando ilusiones inútiles. ¿Qué quieres? No todos los momentos son iguales a la hora de controlar la melancolía. Ne me quitte pas. Me parece que Brel lo dice desesperadamente y eso no es bueno, ni para él ni para nadie. Sin embargo, no todos los días se hacen canciones tan grandes como esta. Me pregunto por qué se fue a una isla del Pacífico, igual que Gaugin.

Lo conocí cuando yo era muy joven y ponía el disco en mi Perpetum Ebner hasta que le gasté las estrías. Luego, de más mayor, me compré otro, un álbum doble que ya no puedo escuchar porque se me tompió el amplificador y ya no se fabrican. Ahora han vuelto a la bakelita y yo trabado en Spotify tratando de encontrar al pasado vía Bluetooth en una especie de chorizo negro. Me doy cuenta de que es al tiempo al que le digo que no me deje. Ne me quitte pas.

Ya no oigo el tic tac del reloj porque los relojes no hacen tic tac, como aquell despertador de Cuervo y Sobrino que no me dejaba dormir y por eso no podía despertarme, porque estaba toda la noche despierto. El tiempo se ha vuelto silencioso y no avisa, igual que la muerte, según dicen. Así que podre dormir tranquilo y quiza no me despierte más. Yo me he muerto tantas veces que una más no importa. Ayer me mandaron unas instrucciones para defenderse de un infarto las personas que vivimos solas. Dicen que hay que toser. No sé si... Pensando en esto le cambio el sentido a la canción y la convierto en algo para viejos y digo: "para lo que nos queda, ne me quitte pas".

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