Jamones, chorizos,
quesos y hasta huevos de codorniz. Ese era el botín que atesoraba en su casa
Pedro C. L., de 44 años, quien ha sido detenido por la Policía acusado de un delito de robo y otro de robo con fuerza.
El arrestado trabajaba en una
panificadora en Mercapalma, justo al lado de una nave dedicada a la distribución de productos ibéricos. El pasado 18 de marzo su dueño denunció el robo de mercancías valoradas en
1.736 euros, pese a que no se había forzado ninguna entrada.
Tres días más tarde el empresario
volvió a la comisaría para denunciar que le habían vuelto a robar aunque en esta ocasión habían forzado la entrada por la que los camiones descargan los productos y no sabía a ciencia cierta a cuánto ascendía lo sustraído.
El Grupo de Robos de la Policía se puso manos a la obra y sus sospechas recayeron sobre Pedro C.L. Varios agentes acudieron a la panificadora donde trabajaba para detenerlo. Cuando registraron su coche, que había utilizado para perpetrar los robos, descubrieron en el maletero
cinco cajas de pan, para
asombro de su jefe que no tenía ni idea de que a él también le estaba robando. Además tenía un pasamontañas y una linterna.
La Policía recuperó parte de los productos ibéricos robados al registrar el domicilio de Pedro C.L., donde encontraron jamones, chorizos, lomos y quesos.