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Renaturalización del Barranco de La Ballena con una inversión de 370.000 euros

Renaturalización del Barranco de La Ballena con una inversión de 370.000 euros
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Por Redacción
martes 09 de junio de 2026, 13:47h

La actuación permitirá recuperar 168.430 metros cuadrados del barranco mediante la plantación de más de 4.800 especies autóctonas y la rehabilitación de cinco senderos.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, a través de la Concejalía de Planificación, Desarrollo Urbano y Vivienda, sigue avanzando en la creación del Corredor Verde Tamaraceite – Ciudad Alta. El Gobierno municipal ha adjudicado el proyecto del área de biodiversidad autóctona del Barranco de La Ballena, una actuación que permitirá la renaturalización de unos 168.430 metros cuadrados del Barranco de La Ballena para unir Barrio Atlántico y El Pilar con Escaleritas y La Minilla.

Estos trabajos, que supondrán una inversión de 369.641,28 euros y que han sido adjudicados a Tagoro Medioambiente S.L., contemplan la plantación de más de 4.800 ejemplares de especies vegetales autóctonas, así como la recuperación de cinco senderos, la instalación de nidos para pájaros y aves rapaces, y refugios gigantes para la hibernación y cría de insectos y arácnidos.

Su desarrollo contará con la cooperación inestimable del Vivero Forestal del Cabildo de Gran Canaria, que al igual que en otros proyectos, ofrecerá gran parte de las plantas, ejemplificando una experiencia de gobernanza en la planificación y gestión medioambiental de las administraciones públicas, con el objetivo de ofrecer a la ciudadanía espacios de naturaleza y de esparcimiento en áreas con alta calidad ambiental. Al mismo tiempo, se impulsa la resiliencia de la ciudad al cambio climático y la disposición de entornos para la mejora de la salud y el bienestar de la población.

Su ejecución se financiará con fondos municipales, formando parte neurálgica de la actuación estratégica del Corredor Verde entre Tamaraceite y la Ciudad Alta.

El Corredor Verde Tamaraceite – Ciudad Alta, que unirá nueve barrios de la ciudad a través de conectores con una longitud total de 12 kilómetros, se incluye dentro del Plan Director de Infraestructuras Verde-Azul y Biodiversidad para hacer de la capital una ciudad más sostenible, saludable, inclusiva y atractiva.

El concejal de Planificación, Desarrollo Urbano y Vivienda, Mauricio Roque, señala que “seguimos avanzando en la creación del Corredor Verde Tamaraceite – Ciudad Alta, un proyecto que ya está transformando el municipio conectando barrios y generando nuevos espacios para el disfrute de la ciudadanía”.

“La renaturalización del Parque del Barranco de La Ballena supone recuperar un gran espacio natural para las vecinas y vecinos, además de reforzar la biodiversidad urbana con la plantación de especies autóctonas y endémicas y la creación de refugios para aves e insectos”, ha explicado Mauricio Roque.

Cinco espacios

El proyecto se desarrollará en cinco enclaves o sectores definidos del Barranco de La Ballena: el primero de ellos está situado en el entorno del campo de fútbol de El Pilar y el residencial Lomo El Chinche; el segundo al norte del vial que conecta Escaleritas con El Pilar, junto al Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) César Manrique; el tercero en el lado naciente de la GC-23, junto a La Minilla; el cuarto en el lado poniente de la GC-23, entre El Pilar y el túnel de La Ballena; y el quinto en el tramo del actual parque de La Ballena más próximo a Barrio del Atlántico.

La actuación consiste en la renaturalización del espacio urbano y su restauración paisajística con la recuperación de cinco senderos transitables para los vecinos y vecinas, que contarán con bolardos de madera en las zonas de inicio de cada uno de ellos, así como carteles divulgativos con información sobre la biodiversidad de la zona.

Entre las sendas se intercalarán diferentes especies vegetales que contribuirán a la regulación de temperatura y humedad, reducción del ruido, reducción de la contaminación atmosférica y mejora de la calidad del aire.

Así, el proyecto recoge la plantación de 4.808 árboles y arbustos repartidos en 309 ejemplares de tabaiba dulce, 309 de cardón canario, 107 de tabaiba amarga, 284 de verol, 196 de balo, 305 de salvia canaria, 295 de vinagrera, 271 de cornical, 285 de tajinaste blanco, 97 de romero canario, 100 de incienso canario, 38 de palosangre, 243 de guaydil, 245 de botonera grancanaria, 271 de yerbamora, 146 de salado verde, 264 de tarajal, 198 de lentisco, 214 de acebuche, 208 de pino canario, 100 de pino marítimo y 323 de drago. De estas, el 68,18% son especies endémicas de Canarias, el 27,27% autóctonas y el 4,54% especies exóticas.

Además, con estos trabajos, que cuentan con un plazo de ejecución de cuatro meses, se procederá a eliminar aquellas plantas invasoras presentes en la zona tales como el rabo de gato, la pita, el tabaco moro, la tunera india, la caña común o el tartaguero, siguiendo el protocolo que establece el Gobierno de Canarias.

‘Hoteles’ para insectos

El proyecto para el Barranco de La Ballena contempla, además, la instalación de refugios de aves para hacer frente a la desaparición de huecos en zonas urbanas debido al taponamiento de los espacios bajo las tejas y la escasez de árboles viejos, que les dejan sin lugares de nidificación.

Por este motivo, se colocarán refugios de madera maciza para pájaros y aves rapaces como el vencejo unicolor, el cernícalo vulgar, el herrerillo canario, la bisbita caminero y el serín canario que han sido localizados en la zona, así como bebederos.

El espacio contará también con los denominados ‘hoteles’ para insectos ante la alarmante disminución de su población a nivel mundial durante los últimos años debido al uso de pesticidas, la presencia de especies exóticas invasoras o la influencia del cambio climático. El objetivo es atraer abejas, avispas, escarabajos, hormigas, mariposas o moscas.

Estas estructuras, construidas a modo de estantería, intentan recrear el ambiente natural para que este tipo de fauna realice sus puestas y se refugie. Además, están diseñadas para albergar en compartimentos o ‘habitaciones’ a los insectos, principalmente polinizadores y controladores de plagas.

La instalación de estos refugios, en cuyas proximidades se plantarán flores aromáticas para atraer a los insectos, favorecerá la biodiversidad de la ciudad ya que una vez sean colonizados se registrará una mayor presencia de depredadores, especialmente aves, consiguiendo así potenciar su presencia en la zona.

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