La ministra de Sanidad, Mónica García, ha dado a conocer el informe titulado “Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España”. Este estudio ofrece un análisis exhaustivo sobre la condición sanitaria de los residentes que han nacido fuera del país. El documento respalda el fenómeno conocido como “efecto del inmigrante sano” (healthy immigrant effect), que describe cómo las poblaciones migrantes llegan con indicadores de salud superiores a los de la población nativa.
El informe realiza una comparación entre el estado de salud de los nacidos en España y aquellos provenientes de cinco grandes regiones del mundo: Europa UE, África, Latinoamérica, Mediterráneo Oriental y otras áreas, siguiendo la clasificación establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para ello, se han seleccionado 21 problemas de salud que generan mayor gasto y presión asistencial debido a su necesidad de consultas y tratamientos médicos.
Resultados reveladores
Los hallazgos son contundentes: la población autóctona presenta una prevalencia superior en 16 de las 21 patologías analizadas en comparación con todas las regiones estudiadas. En cuatro casos —trastornos de ansiedad, trastornos del metabolismo lipídico, infecciones respiratorias agudas del tracto superior y asma— las tasas superan en más de 20 puntos a las registradas en el resto de las regiones.
El informe también señala áreas donde la situación sanitaria es similar entre los distintos grupos analizados. Por ejemplo, el infarto agudo de miocardio muestra una tasa casi idéntica: 8,7 por mil en personas nacidas en España frente a 8,8 en aquellas procedentes de la Unión Europea. Asimismo, la hipertensión no complicada presenta cifras prácticamente equivalentes entre la población autóctona (172,2) y la originaria de África (174,4).
Diferencias notables en indicadores sanitarios
A pesar del predominio del "migrante sano", existen cinco excepciones donde los indicadores de salud son peores para la población migrante. La diabetes mellitus no insulinodependiente destaca con una tasa de 103,2 por mil entre personas del Mediterráneo Oriental frente a 69,3 en los nacidos en España. Además, se observa una mayor incidencia de hipertensión no complicada (174,4 frente a 172,2) e insuficiencia renal crónica (26,2 frente a 21,2) entre quienes provienen del continente africano.
Por otro lado, los individuos nacidos en Latinoamérica reportan más problemas con el sistema sanitario (27,1 frente a 15,9), lo que pone de manifiesto las barreras administrativas y burocráticas que enfrentan al acceder a servicios públicos.
Carga crónica y consumo farmacéutico
En cuanto a la carga de enfermedades crónicas, esta es notablemente mayor entre los nacidos en España. El informe indica que este grupo tiene la tasa más alta de multimorbilidad (presencia de al menos un problema crónico) con 472,3 casos por mil personas; esto representa un aumento entre un 24% y un 38% respecto a regiones como Latinoamérica o la Unión Europea. De hecho, quienes padecen tres o más problemas crónicos son hasta un 65% más numerosos entre la población española que entre otros grupos.
Este perfil epidemiológico se traduce también en un uso dispar de recursos farmacéuticos. La población autóctona consume medicamentos (Dosis Diaria Definida) a un ritmo que alcanza los 1.503,2 unidades diarias; cifra que supera en un 62,7% al consumo registrado por quienes provienen de África y casi un 50% al correspondiente a Latinoamérica.
Deterioro progresivo y sostenibilidad
A pesar del favorable inicio asociado al "migrante sano", el Ministerio de Sanidad advierte sobre el deterioro gradual del estado sanitario tras varios años residiendo en España. Este empeoramiento se atribuye a desigualdades en el acceso a recursos básicos como vivienda digna o alimentación saludable. También influyen condiciones laborales precarias y exposición continua a factores riesgosos propios del entorno social.
El informe resalta que las barreras legales y lingüísticas complican el acceso a servicios preventivos y diagnósticos tempranos. Esto puede resultar en un agravamiento significativo de patologías si no se garantiza una atención sanitaria universal efectiva.
Sostenibilidad económica
Desde hace más de dos décadas, el Sistema Nacional de Salud español se sostiene mediante un modelo financiero basado en impuestos y presupuestos generales. En este contexto, el informe —respaldado por el análisis realizado por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea— subraya que la población migrante contribuye económicamente al sistema sanitario en condiciones similares al resto del país; su aportación supera los costes generados por su atención médica.
Esta conclusión coincide con evidencias internacionales recogidas por expertos como los mencionados en The Lancet, quienes sostienen que garantizar acceso universal no solo responde a criterios éticos sino también económicos eficientes para los países receptores.
Estrategias para una atención sanitaria eficaz
El estudio concluye que proporcionar atención sanitaria estándar resulta más coste-efectiva que limitar el acceso solo a servicios urgentes. Atender patologías avanzadas o mediante dispositivos hospitalarios implica mayores costos para el sistema y afecta negativamente la salud pública. En contraste, facilitar acceso a atención primaria y servicios preventivos promueve diagnósticos tempranos y optimiza el uso eficiente de recursos públicos.