El Partido Popular de Juanma Moreno Bonilla ha vuelto a imponerse con claridad en las elecciones autonómicas andaluzas celebradas este domingo, consolidando el dominio político de la derecha y dejando al PSOE de María Jesús Montero en el peor resultado de su historia en la comunidad que gobernó durante casi cuatro décadas.
Los populares alcanzan los 53 diputados y se quedan a dos escaños de la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz, fijada en 55 diputados. Juanma Moreno, sin embargo, necesitará pactar con Vox para ser investido presidente, al perder cinco escaños respecto a 2022.
El PSOE, liderado por la exvicepresidenta primera del Gobierno y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, se queda en 28 escaños, confirmando un severo retroceso electoral en un territorio históricamente clave para los socialistas. La apuesta de Pedro Sánchez por situar a la vicesecretaria general del PSOE al frente de la candidatura, no ha logrado frenar la caída del partido en Andalucía, donde el desgaste del Gobierno central y la fortaleza de Moreno Bonilla han marcado la campaña.
Vox, por su parte, gana un escaño con respecto a las últimas autonómicas y logra 15 diputados. La formación de Santiago Abascal será clave para que el PP logre una mayoría de gobierno en el Parlamento andaluz.
En la extrema izquierda, Adelante Andalucía obtiene ocho escaños (seis más que en 2022), mientras que Por Andalucía (con Izquierda Unida, Podemos y Sumar) iguala su resultado con cinco escaños. La fragmentación del espacio progresista ha vuelto a penalizar al bloque de izquierdas, incapaz de construir una alternativa sólida frente al PP.
MÁS PARTICIPACIÓN
La jornada electoral también ha estado marcada por un notable incremento de la participación, rozando el 65 por ciento del electorado. A las 18.00 horas ya votaba más del 52 por ciento del censo, más de siete puntos por encima de los comicios autonómicos de 2022. Esa movilización no ha alterado, sin embargo, la tendencia de fondo: Andalucía continúa desplazándose políticamente hacia la derecha.
El resultado andaluz tiene además una evidente lectura nacional. El PP sale reforzado en el último gran examen autonómico antes del próximo ciclo electoral estatal, mientras que el PSOE acumula otra noche complicada en uno de sus históricos bastiones y Sumar, integrado en Por Andalucía, no logra incrementar su apoyo electoral con respecto a las últimas autonómicas. Los dos partidos que gobiernan España sufren un duro varapalo.