Hoy ha presentado Álvaro García Ortiz la renuncia de su cargo como Fiscal General del Estado al ministro de Justicia, Félix Bolaños. Dice en su carta que ha sido notificado del fallo. Como todos sabemos, la sentencia aún no ha sido redactada. Enric Juliana hace un comentario sobre la oportunidad que alguien ha tenido para filtrar ese fallo precisamente el día en que se conmemora la muerte de Franco, restándole importancia a esa efemérides.
Según García Ortiz no ha habido filtración, puesto que ha sido notificado; entonces no ha existido una mano anónima, como se sugiere, sino que ha sido el propio órgano judicial el que lo ha hecho. Es decir, las críticas de desafección, intencionalidad, filtración, manipulación, y todos los etcéteras que quieran van dirigidos a sus señorías, como una acusación directa a su intervención en los asuntos políticos. Analicemos esta afirmación y, sobre todo, lo que dice Juliana.
En primer lugar, el acto que se celebra en el palacio real, presidido por la Jefatura del Estado. Conmemora otra cosa bien distinta a la anunciada desde enero: la muerte del dictador como el principio de todo. Allí se han escuchado voces clamando por el fortalecimiento democrático, dados los signos evidentes de su debilitación. Esto incluye la concesión del Toisón a Felipe González y a los dos redactores vivos de la Constitución. El día anterior se presentó el libro de Javier Cercas sobre el 23 F y las cosas iban en el mismo tenor. Esta vez con la presencia del presidente Sánchez, antes de irse a Sudáfrica, al foro del G20.
Tras el conocimiento del fallo, se han manifestado varios políticos socialistas sobre el respeto a las decisiones de los tribunales: Susana Díaz, Juan Lobato y otros significados miembros del PSOE, entre ellos el ministro Bolaños. En paralelo se ha desatado una campaña de protesta con apariencia de espontaneidad que ha ido a las puertas del Supremo, en la plaza de la Villa de París. Esto ha desatado una euforia en redes que se interpreta en El País como un revulsivo frente a los casos de Cerdán y Ábalos, que tenían sumida a la militancia en una crisis depresiva. Quiere esto decir que se ha aprovechado la ocasión —en una aplicación de las técnicas de las artes marciales, donde se usa la fuerza del contrario para hacerlo caer— con la intención de recuperarse de los continuos batacazos por los que está pasando la organización y, por tanto, la Moncloa.
Esta es la explicación de lo que ocurre. No cuadran muy bien los acontecimientos ni los argumentarios, porque, según parece, la condena se ha producido, dándole un quiebro al debate presentado durante el juicio y los alegatos de la defensa, por haber publicado una nota de prensa de la que el Fiscal se reconoce como autor. Los comentarios dicen que “al parecer” iban los jueces por otro camino y sorprendieron con esta decisión que supone una pena menor. Se gasta mucha tinta y muchos se retratan de forma innecesaria. El fallo no ha sido filtrado. Según el Fiscal, se lo han notificado, por más que Juliana diga lo contrario. La gente grita en la plaza y a mí me recuerda todas las veces que pasé por delante de la Audiencia Nacional y vi concentraciones de simpatizantes de ETA esperando para recibir con aplausos, o con un ongi etorrri, a los detenidos que iban a declarar.