Ante todo, decirle a quien no conozca el término, que el diccionario de la R.A.E. de La Lengua, anota que “recova” es aquél lugar público dónde se vendían las gallinas y demás aves domésticas. Seguramente porque de eso se trataba en sus orígenes y/o por ampliar el concepto del lugar donde se llevaban aves, huevos y otras cosas para su venta, al mercado de Nuestra Señora de África o gran mercado de abastos de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, se le conoce cariñosamente con ese nombre. Su nombre original, ha tenido últimamente, mucho tira y afloja bajo el punto de vista de la Ley de Memoria Histórica, pues parece que lo del nombre de Nuestra Señora de África le fue dado por un militar que estuvo en nuestra tierra con el mando de Capitán General de Canarias: El General García Escámez, quien quiso reconocer el esfuerzo que su antecesor, El General Don Ricardo Serrador Santés, hizo para conseguir que, en un tiempo record, aquella necesaria obra para suplir las carencias anteriores, se convirtiera en la realidad que ahora disfrutamos. La mejor forma que consideró el primero, era usar el nombre de la Virgen de Nuestra Señora de África en honor a la mujer del promotor cuya esposa llevaba ese nombre de pila. Los detractores de que ese nombre siga estando ahí, lo han tenido algo difícil para eliminarlo, por cuanto parece que el segundo militar mencionado, fue muy querido en su época más por lo que hizo en Tenerife, que por el cargo que ostentaba dentro de la cúpula militar y su participación en el alzamiento, que ahora persigue el articulado de la mencionada Ley. Como argumento de defensa, fue el apoyo económico que aportó para la construcción de esta edificación donde la gente de la isla podría llevar su género para venderlo de forma organizada; o la construcción del propio “puente Serrador” que comunicaría una parte de la ciudad con esa otra donde está el mercado. Por lo que quiera que haya sido, y aun cuando lo que hubiera hecho este militar dentro de sus menesteres profesionales fuera perseguible años después, el beneficio del pueblo de la isla tuvo que haber sido significativo pues, en la memoria colectiva, lo que ha prevalecido no es tan negativo como para aplicarle sí o sí, la Ley que haría que su paso por la isla, hubiera de ser olvidado como si de un suspiro se tratara.
De todas formas, este artículo, aunque lo parezca, no va precisamente de la aplicación o no de la Ley que trata de conseguir que todo aquello que significó sufrimiento, siga existiendo. Muy al contrario, estas líneas hablarán de un presente lleno de tradición a la hora de comprar un excelente género; y del futuro, a medio y largo plazo, de este emblemático lugar para que, quienes nos precedan, sigan teniendo la misma oportunidad que tuvieron nuestros padres y abuelos y que ahora también disfrutamos nosotros.
Cuando uno va a algún sitio, con las orejas tapadas y con la venda en los ojos, no oirá ni verá nada de nada. Pero a poco que nos entretengamos en escuchar y después analizar, rebuscando en las noticias, puede que se obtenga informaciones que tal vez requiera una reflexión por parte de quienes vivimos el entorno que nos rodea y votamos. En definitiva, de quienes debemos actuar con responsabilidad a la hora de aceptar o no, todo lo que se nos presente ante nuestra vista por mucho que sea dentro de ese envoltorio que todo lo tapa y que tiene color de progreso, bienestar y crecimiento económico y social. O, dicho de forma más sencilla: “comulgar o no, con ruedas de molino”.
No hace mucho tiempo, en la pescadería del recinto del mercado, además de ver escamar y eviscerar el cherne que había comprado, mantuve una conversación tan interesante como sorprendente. He de dejar claro que normalmente no suelo creer nada de lo que me llega sin una documentación que avale lo que se dice, pero en aquella ocasión, me pareció algo posible y decidí ponerle un poco de interés al asunto y preguntando en otros puestos por donde me suelo mover, parece que no se contradecía mucho la versión primaria. Se podía dulcificar un poco, e incluso hasta echarle algo más de pimienta, pero el núcleo se iba consolidando; así que pregunté a san google y santa internet y allí se fue formando este artículo, que espero y confío sirva para, como mínimo, mantener un debate abierto, lo suficientemente interesante como para que, quien crea que puede hacer las cosas sin consultar a quien va dirigido todo lo que hace, pase a posición de “standby” en las siguientes elecciones. Soy de esas personas que les gusta defender los lugares que dan nombre a donde se vive. No rechazo para nada el progreso, pero no me gusta que traten de convencerme que dicho avance, tenga que forjarse sobre el solar de nuestra identidad. ¡Ni hablar del peluquín! Que se decía antiguamente.
Parece ser que cuando se estaba gestando la ubicación de un gran centro comercial en la ciudad, una de las posibilidades era convertir el actual mercado, o parte de él, en un gran solar donde poder construir esa otra construcción. He de reconocer que por mucho que he estado buscando, no he encontrado nada de ese hipotético proyecto. Esto me hace pensar que seguramente se haya tratado de un bulo cargado de especulaciones que pudo haber surgido de mentes calenturientas cuando se percibía que el mercado entraba en un ciclo muy negativo e incompatible con su supervivencia. Afortunadamente, triunfó la cordura y por supuesto el verdadero interés chicharrero de que este lugar de encuentro, siguiera subsistiendo. Se constituyó una cooperativa que le dio la viabilidad que se necesitaba y el supuesto centro comercial que se mencionaba para la modernización estética de esa parte de la ciudad, se instaló en otro punto, igual de céntrico y todo el mundo feliz.
Pero está claro que desde el Consistorio, esa zona sigue contando con un interés de “mejora” y lo que sí he podido encontrar es: por un lado la eliminación de la ubicación del rastro que cada fin de semana se concentraba en los aledaños de la Recova -ese sitio parecía el ideal, hasta que la zona se llenó de edificios de alto standing-. Una vez conseguido el traslado, ahora parece que toca peatonalizar todo lo que rodea el recinto. He leído que eso beneficiaría al turismo. Es tan importante lo del turismo que se ha pensado que debe prevalecer sobre el beneficio que pueda darle a la ciudadanía -acercarse con sus vehículos particulares para recoger a los familiares que han estado comprando dentro-. ¿Por qué será que de una parte para acá, todo se soluciona peatonalizando y creando edificios de aparcamientos? Entiendo que debe ser producto de lo que desde el Ayuntamiento se considera que es lo mejor para el pueblo al que se deben. Confiemos en que no sea un botón más de lo que hemos visto en estos últimos tiempos; zona de baños con cierres intermitentes por una u otra causa, carril bici con sistema Guadiana -ahora sí, ahora no-, eliminación de zonas de aparcamientos en la calle a tutiplén y hasta celebraciones de navidades con estructuras de hierro adornadas de cuarenta mil euros. Sea lo que sea, la amplia zona que rodea el Mercado de Nuestra Señora de África, será peatonalizado en beneficio de un Turismo que hasta donde se sabe, nunca ha tenido ni voz ni voto, por encima de lo que opine la ciudadanía o los usuarios de La Recova.