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Afganistán, la historia se repite, Prometer hasta meter… (2)

Por Miquel Pascual Aguiló
viernes 17 de septiembre de 2021, 03:00h

En el año 1979 la Unión Soviética invadió el país en apoyo al gobierno comunista, y como consecuencia de ello se produjo una guerra civil entre el gobierno prosoviético y la guerrilla islamista.

En el año 1986 la CIA en colaboración con Pakistán y Arabia Saudí, reclutó a radicales islámicos de todo el mundo, entre ellos a Bin Laden, para unirse a la batalla de los muyahidin, a los que armó hasta los dientes, contra los soviéticos.

Entre los años 1986 y 1989 se produjo la retirada del ejército soviético, dando lugar a una guerra civil entre las facciones muyahidin.

En abril del año 1992 el presidente Mohamed Najibulá abandonó el poder y se refugió en la embajada de los EE.UU., en septiembre del mismo año, se formó un gobierno de coalición entre las facciones guerrilleras.

Los guerrilleros ultraintegristas talibán el día 27 de septiembre de 1996 tomaron Kabul sin hallar apenas resistencia. Fue casi un paseo. Las tropas gubernamentales habían abandonado la capital afgana “para evitar un baño de sangre”(como ha vuelto a pasar de nuevo este pasado mes de agosto) y los nuevos dueños de Kabul no tuvieron necesidad de hacer uso de sus armas y establecieron un gobierno fundamentalista.

Desde la toma del poder de los talibán, el país estuvo regido por un férreo fundamentalismo político y religioso, mientras algunas facciones guerrilleras opuestas siguieron hostigando al gobierno.

Durante la vigencia del Emirato Islámico de Afganistán en Afganistán, los talibán se hicieron famosos internacionalmente por su sexismo y violencia contra las mujeres y el denigrante trato a las mujeres, he aquí una simple ojeada sobre la infernal vida que las mujeres afganas estaban obligadas a llevar bajo los talibán:

Se vieron obligadas a usar el burka en todo momento en público, porque, según un portavoz talibán, “el rostro de una mujer es una fuente de corrupción” para los hombres que no están relacionados con ellas.

No podían aparecer en las calles sin un pariente de sangre y sin burka.

Les prohibieron andar en bicicleta, motocicleta, incluso con sus "mahrams".

Tenían prohibido viajar en un taxi sin un "mahram".

Se introdujeron servicios de autobuses segregados para evitar que hombres y mujeres viajaran en el mismo autobús.

Las que vestían de forma incorrecta, según su interpretación de la sharia, eran azotadas en público.

Las que mostraban sus tobillos eran azotadas en público.

Las acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio eran lapidadas.

No debían usar zapatos de tacón alto ya que ningún hombre debía escuchar los pasos de una mujer para no excitarlo.

No debían hablar en voz alta en público, ya que ningún extraño debía escuchar la voz de una mujer.

Todas las ventanas residenciales de la planta baja y del primer piso debieron pintarse o protegerse para evitar que las mujeres fueran visibles desde la calle.

Tenían prohibido aparecer en los balcones de sus apartamentos o casas.

Se prohibió fotografiar o filmar a mujeres, así como exhibir imágenes de mujeres en periódicos, libros, tiendas o en el hogar.

Se modificó cualquier nombre de lugar que incluyera la palabra “mujer”. Por ejemplo, jardín de mujeres pasó a llamarse jardín de primavera.

Se prohibió la presencia de mujeres en la radio, la televisión y en reuniones públicas de cualquier tipo.

Las mujeres con una carrera profesional, como arquitectas o abogadas, perdieron sus trabajos y tuvieron que mantenerse recluidas en sus casas. El régimen talibán no permitió la participación de las mujeres en el campo laboral, excepto en la medicina. La consecuencia directa fue que las familias donde no había ningún varón que aportara un sueldo fueron abocadas a mendigar o morir de hambre. Además, los hospitales y la atención sanitaria para mujeres eran escasos, ya que los médicos varones no podían atenderlas.

Los talibán cerraron en todo el país los salones de belleza. Se prohibieron los cosméticos como esmalte de uñas y maquillaje. Se prohibió a las mujeres reír a carcajadas ya que se consideraba inapropiado que un extraño escuchara la voz de una mujer. Se prohibió a las mujeres participar en deportes o ingresar en un club deportivo.

La Universidad de Kabul, después de la victoria de los talibán, reabrió sus puertas a principios del mes de marzo de 1997, sin alumnas ni profesoras.

Durante los años del gobierno talibán los casos de depresión entre las mujeres aumentaron de forma alarmante, al igual que el número de suicidios. Muchas mujeres prefirieron quitarse la vida antes que vivir en la opresión y la injusticia, y enfrentarse ser flageladas y ejecucutadas públicamente por la más mínima violación de las leyes talibán.

Puede alguien con dos dedos de frente, hay alguien tan ingenuo, tan inocente, tan crédulo que se crea que después de 20 años de luchar para recuperar el poder los fanáticos y misóginos talibán van a respetar minimamente a las mujeres, ¡yo no!,...y una vez metido olvidar lo prometido ¿Capisci?

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