El informe, elaborado a partir de una encuesta a 1.460 estudiantes de diecisiete centros educativos del archipiélago, analiza los hábitos digitales, la salud emocional y los principales riesgos asociados al uso de la tecnología.
El informe titulado Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital en Canarias fue presentado por la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes junto a UNICEF. Este estudio proporciona una visión sobre cómo los niños, niñas y adolescentes del archipiélago interactúan con la tecnología y los entornos digitales. Basado en las respuestas de 1.460 estudiantes de diecisiete centros educativos, el trabajo ofrece una base sólida de conocimiento que puede fortalecer las políticas de prevención, protección y educación digital.
El viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera; la presidenta de UNICEF Comité Canarias, Rosa Gloria Suárez; el director general de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, David Pablos; el director del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI) de Red.es, Juan Miguel Márquez; el responsable de Educación y Derechos Digitales de la Infancia de UNICEF España, Nacho Guadix; y Antonio Rial Boubeta, profesor titular en la Universidad de Santiago de Compostela y principal investigador del estudio, participaron en el acto.
Cabrera, durante su intervención, subrayó que el informe «constituye una herramienta de gran valor para la Consejería, porque nos permite conocer mejor la realidad que viven nuestros niños, niñas y adolescentes y seguir mejorando las políticas educativas que desarrollamos en los centros». En este contexto, recordó que a principios de 2024 la Consejería reguló el uso de dispositivos móviles en los centros educativos públicos no universitarios de Canarias «con el objetivo de favorecer un mejor clima de convivencia, reforzar la atención en las aulas y promover un uso más responsable de la tecnología».
El viceconsejero destacó que «la tecnología ofrece enormes oportunidades, pero también plantea riesgos que debemos afrontar desde la educación y la prevención». Además, añadió: «Este estudio nos ayuda a identificar qué preocupa a nuestros jóvenes y nos ofrece información muy útil para seguir avanzando en ese trabajo, siempre de la mano de las familias, porque este debe ser un compromiso compartido por toda la comunidad educativa».
Cabrera explicó que la Consejería, a través de la Dirección General de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, tiene previsto implementar una nueva versión de su Plan para la Educación Digital. Esta iniciativa busca fortalecer la capacitación del alumnado en el uso seguro y responsable de las tecnologías. Además, recordó otras acciones promovidas por el departamento en áreas como la educación afectivo-sexual, la prevención del acoso escolar y las conductas suicidas. También mencionó que, a partir del próximo curso, se incorporarán psicólogos en los centros educativos para mejorar el bienestar emocional del alumnado.
La presidenta de UNICEF Comité Canarias, Rosa Gloria Suárez, destacó que “la presencia de la tecnología en nuestras vidas es un hecho y nuestra niñez y adolescencia no son ajenas a esta realidad. No podemos ‘aislar’ a nuestras niñas y niños del mundo digital en el que viven, pero sí podemos y debemos tratar de garantizar su bienestar acompañándolos”. Además, agregó que “más allá de las cifras, lo que pretendemos es que sirvan para apelarnos como sociedad. UNICEF pretende contar con todas y todos y, sobre todo, con los protagonistas: los niños, niñas y adolescentes”.
El compromiso del Gobierno de España con una transformación digital centrada en las personas ha sido enfatizado por Juan Miguel Márquez, director del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI) de Red.es, durante su intervención. “La digitalización está redefiniendo la forma en que los niños y adolescentes aprenden, se relacionan y participan en la sociedad”, afirmó. Este estudio proporciona una visión rigurosa sobre los hábitos, oportunidades y desafíos que enfrentan los menores, lo que resulta fundamental para tomar decisiones más informadas.
Resultados en las Islas Canarias.
El informe revela que más del 70 por ciento de los estudiantes de 5.º y 6.º de Primaria ya posee un teléfono móvil propio, y que un impresionante 96,8 por ciento de los adolescentes hace uso de al menos una red social. Por otro lado, el 14,2 por ciento de estos jóvenes pasa más de cinco horas diarias en redes sociales durante la semana escolar, cifra que se eleva a un 27,1 por ciento en los fines de semana.
El estudio destaca varios indicadores vinculados al bienestar emocional y la convivencia. Un 21 por ciento de los estudiantes muestra síntomas de malestar emocional, mientras que un 6,3 por ciento podría estar experimentando usos problemáticos de las redes sociales. Además, se indica que el 37,9 por ciento de los adolescentes que han tenido pareja admite haber enfrentado con frecuencia alguna forma de violencia digital.
El informe, en este contexto, destaca la importancia de las familias como un factor clave de protección. Se menciona que más de la mitad de los padres conversa regularmente con sus hijos acerca de los peligros que presenta internet. Además, se indica que prácticas simples, como no utilizar el teléfono móvil durante las comidas familiares o evitar dormir con el dispositivo en la habitación, ayudan a disminuir los comportamientos problemáticos y los riesgos asociados al uso de internet.
Una herramienta que pertenece al futuro.
El presente informe resulta de la colaboración entre UNICEF España, Red.es, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática, contando también con el apoyo de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias. Para su elaboración, se recopilaron las respuestas de 1.460 estudiantes con edades comprendidas entre diez y veinte años, quienes pertenecen a diecisiete centros educativos del archipiélago, durante el periodo que va desde noviembre de 2024 hasta junio de 2025.
El estudio no solo proporciona una imagen de la realidad contemporánea, sino que también sirve como una herramienta para guiar las políticas públicas enfocadas en la infancia y la adolescencia. Se examina el uso de redes sociales, videojuegos y otras tecnologías, así como su conexión con el bienestar emocional, la convivencia, la salud mental y los hábitos digitales. A través de sus hallazgos, se ofrecen evidencias que ayudan a fortalecer la prevención y fomentar un uso más seguro y saludable de la tecnología.