SOCIEDAD

ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco hace 29 años: el crimen que unió a España

Joan Miquel Perpinyà | Lunes 13 de julio de 2026

Este lunes se cumplen 29 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido, concejal del Partido Popular en Ermua (Vizcaya), a manos de la banda terrorista ETA, un crimen que marcó un antes y un después en la historia reciente de España y desencadenó una movilización ciudadana sin precedentes contra el terrorismo.



El 10 de julio de 1997, un comando de ETA secuestró al joven edil de 29 años y lanzó un ultimátum de 48 horas al Gobierno de José María Aznar: exigía el traslado de todos los presos de la organización terrorista a cárceles del País Vasco. De no cumplirse esa condición antes de las 16.00 horas del 12 de julio, amenazó con ejecutar al concejal.

Conmemoración del 29 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco por ETA.

Durante aquellas 48 horas, millones de españoles siguieron con angustia la evolución del secuestro. En prácticamente todas las ciudades del país se sucedieron concentraciones, vigilias y manifestaciones bajo el lema "¡Basta ya!", mientras miles de ciudadanos reclamaban la liberación inmediata de Miguel Ángel Blanco. Aquella reacción espontánea dio lugar a lo que posteriormente se conocería como el "espíritu de Ermua", símbolo de la unidad democrática frente al terrorismo.

Cumplido el ultimátum sin que el Ejecutivo aceptara las exigencias de ETA, los terroristas dispararon dos tiros en la cabeza al concejal en un paraje de Lasarte (Guipúzcoa). Aunque fue hallado todavía con vida y trasladado de urgencia al hospital, falleció en la madrugada del 13 de julio de 1997 debido a la gravedad de las heridas.

Su asesinato provocó la mayor ola de indignación conocida hasta entonces contra ETA. Millones de personas salieron a las calles en toda España para condenar el terrorismo y exigir el fin de la violencia, en unas movilizaciones que supusieron un punto de inflexión en el aislamiento social y político de la banda terrorista.

LIBERACIÓN DE ORTEGA LARA

El asesinato de Miguel Ángel Blanco no puede entenderse sin el contexto de aquellos días. Apenas nueve días antes, el 1 de julio de 1997, la Guardia Civil había logrado liberar al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que había permanecido secuestrado por ETA durante 532 días, el cautiverio más largo protagonizado por la organización terrorista. Su rescate supuso un durísimo golpe para la banda, tanto desde el punto de vista operativo como propagandístico, al evidenciar el fracaso de uno de sus principales instrumentos de presión sobre el Estado.

El funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara poco después de ser liberado.

En ese clima de debilidad y tras la frustración por la liberación de Ortega Lara, ETA respondió con una nueva escalada de terror, secuestrando a Miguel Ángel Blanco y planteando un chantaje al Gobierno bajo la amenaza de acabar con la vida del edil. La amenaza culminó con su asesinato, un crimen que pretendía recuperar la iniciativa mediante el terror, pero que terminó provocando el mayor rechazo social que la banda había conocido hasta entonces y aceleró su aislamiento político y social.

HOMENAJES

Veintinueve años después, instituciones de toda España han vuelto a rendir homenaje a Miguel Ángel Blanco y al conjunto de las víctimas del terrorismo. Numerosas localidades han organizado actos institucionales, lecturas de manifiestos, ofrendas florales y minutos de silencio para reivindicar la memoria, la dignidad y la justicia frente al terrorismo.

La Fundación Miguel Ángel Blanco ha vuelto a reivindicar el legado del concejal asesinado como símbolo de la defensa de la libertad, la democracia y el Estado de derecho, al tiempo que ha apelado a las nuevas generaciones a preservar la memoria de las víctimas y a impedir que el terrorismo caiga en el olvido.

La figura de Miguel Ángel Blanco continúa siendo uno de los principales referentes de la memoria democrática frente a la barbarie terrorista. Su secuestro y asesinato precipitaron una transformación profunda en la respuesta de la sociedad española frente a ETA, cuyo definitivo cese de la actividad armada no llegaría hasta octubre de 2011 y cuya disolución fue anunciada en 2018.

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