TURISMO

El consumo de agua del turismo entre tres y seis veces más que los residentes

Redacción | Jueves 04 de junio de 2026
La Fundación Renovables y Miteco publican un diagnóstico sobre el consumo de agua en turismo insular, destacando su impacto en ecosistemas vulnerables. El informe revela que los turistas consumen hasta seis veces más agua que residentes, exacerbando la escasez hídrica, especialmente en islas como Tenerife, Lanzarote y El Hierro.

La Fundación Renovables, en colaboración con el Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico (Miteco), ha publicado un diagnóstico del consumo turístico del agua en zonas insulares por su vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático y la creciente presión sobre los ecosistemas marinos y costeros.

La incesante llegada de visitantes -España se consolida como el segundo destino turístico más importante a nivel mundial, rozando ya los 100 millones de viajeros al año- plantea retos ambientales y sociales, entre ellos las prácticas poco sostenibles de los recursos hídricos, un bien cada vez más escaso. El informe aporta herramientas de sensibilización para, justamente, reducir este uso.

El consumo de agua per cápita de un turista puede triplicar o incluso sextuplicar al de un residente, intensificando así la presión sobre los ecosistemas y comprometiendo el abastecimiento de la población local. Mientras que una persona residente en España utiliza entre 127 y 140 litros de agua al día, un turista puede llegar a consumir entre 300 y 1.000 litros diarios, dependiendo de la temporada, la zona y el tipo de actividad.

La mayor demanda vinculada al turismo está ocurriendo en regiones áridas, islas y destinos costeros con reservas limitadas de agua dulce renovable. Las zonas con mayor afluencia turística, como el litoral mediterráneo y los archipiélagos, coinciden con regiones que ya presentan vulnerabilidad hídrica.

Aproximadamente el 80% del consumo total de agua asociado al turismo es indirecto y se produce dentro de la cadena de valor. El porcentaje de consumo directo de agua se ha mantenido constante a lo largo de los últimos años, en torno a un 18-19% del total.

Además del sobreconsumo, la actividad turística también contribuye a la contaminación de los recursos hídricos existentes, a través de aguas residuales, vertidos no tratados adecuadamente y el uso intensivo de productos químicos en piscinas, campos de golf o instalaciones hoteleras.

En este contexto, el cambio climático actúa como un factor multiplicador de la presión hídrica. Las islas, que ya de por sí cuentan con una pluviometría limitada, experimentan un incremento en la frecuencia e intensidad de sequías, así como un aumento de la evaporación en embalses y piscinas debido a temperaturas más elevadas

En resumen, la combinación de crecimiento turístico, escasez natural de agua, sobreexplotación productiva -agricultura- y cambio climático configura un escenario de estrés hídrico estructural que amenaza la sostenibilidad del modelo turístico insular.

Lo que está ocurriendo en Tenerife, Lanzarote y El Hierro

Frente al estrés hídrico estructural, urge analizar de forma específica cómo interactúan el turismo y los sistemas de abastecimiento en las distintas islas. Por tal motivo, un segundo informe examina los casos de tres islas del archipiélago canario: Tenerife, Lanzarote y El Hierro.

El archipiélago canario constituye uno de los principales destinos turísticos de Europa y un laboratorio natural para el análisis de la relación entre agua y turismo en entornos insulares. La combinación de un clima seco, precipitaciones escasas e irregulares, la insularidad y la naturaleza volcánica del sustrato geológico, junto con un elevado volumen de turistas durante todo el año, configuran una situación de escasez estructural del recurso hídrico. En este contexto, el agua ha sido históricamente un factor limitante del desarrollo económico y territorial, más que un recurso naturalmente abundante.

El trabajo aborda el estado actual de las infraestructuras hídricas locales y su capacidad de resiliencia frente al aumento de la demanda turística y los impactos, en el corto y medio plazo, del cambio climático. Además, se revisan experiencias de éxito a escala internacional y local en el uso de fuentes no convencionales, con especial atención a la captación de agua, la desalación y la reutilización de aguas regeneradas, con el fin de extraer aprendizajes transferibles.

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