El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha iniciado un proceso de información pública para una nueva normativa que obligará a las grandes superficies comerciales, de 400 metros cuadrados o más, a etiquetar en braille los alimentos con alérgenos y productos peligrosos. Esta medida busca garantizar el derecho de las personas con discapacidad visual a acceder a información clara sobre los productos que consumen, así como la posibilidad de recibir atención personalizada durante su compra. La normativa, que se desarrolló en colaboración con entidades como ONCE y CERMI, se encuentra en fase de consulta hasta el 12 de abril y tiene como objetivo mejorar la accesibilidad y seguridad en el consumo.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha dado inicio esta semana a un proceso de información pública relacionado con una nueva normativa de etiquetado accesible. Esta regulación se centrará en el uso del lenguaje braille en productos cuyo consumo pueda representar riesgos para la salud.
La propuesta afectará a las grandes superficies comerciales que cuenten con una superficie igual o superior a 400 metros cuadrados. Su objetivo es garantizar el derecho de las personas con discapacidad visual a solicitar etiquetas en braille para alimentos que contengan alérgenos, así como para productos peligrosos como cosméticos y artículos de limpieza.
Además, el texto establece que las personas consumidoras con discapacidad visual tendrán derecho a recibir atención personalizada durante su experiencia de compra si así lo requieren. Este avance busca asegurar que todos los consumidores tengan acceso a información clara y comprensible sobre los productos que adquieren, protegiéndolos de situaciones potencialmente peligrosas.
El proceso de consulta pública se extenderá hasta el próximo 12 de abril, permitiendo que organizaciones, ciudadanos y sectores afectados presenten sus aportaciones y observaciones al texto. La normativa tiene como finalidad no solo facilitar el acceso a la información, sino también proteger la salud de las personas con discapacidad visual.
Las grandes superficies comerciales deberán garantizar que los productos mencionados cuenten con etiquetas en braille que informen sobre su naturaleza, marca comercial, advertencias sobre peligros y alérgenos, así como fechas de caducidad o consumo preferente. En caso de que la superficie del envase no permita incluir esta información directamente, se podrá añadir como un etiquetado adicional.
Asimismo, aquellas grandes superficies que ofrezcan venta online estarán obligadas a permitir que los consumidores soliciten la entrega de productos con la correspondiente etiqueta en braille. Las superficies comerciales también podrán incluir cualquier otra información relevante en este formato.
La norma ha sido elaborada en colaboración entre la Dirección General de Consumo y la Dirección General de Derechos de las Personas con Discapacidad. Además, se ha trabajado conjuntamente con entidades reconocidas en el sector, como ONCE y CERMI, así como con diversas organizaciones y asociaciones dedicadas al ámbito de la discapacidad.