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Denuncian apagón democrático en Bienestar Social

Domingo 01 de marzo de 2026

Por Comités de Empresa de la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias



Los Comités de Empresa de la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y

Familias denuncian el “caos provocado” y el “apagón democrático” en la Consejería, como

estrategia para desmantelar los servicios sociales en Canarias.

El equipo de Gobierno ignora durante dos años a los Comités de Empresa y a su personal,

mientras el colapso en la gestión provoca un récord de bajas laborales y la desprotección de los

colectivos más vulnerables.

La Consejería de “Bienestar Social” más centrada en recortes que en el bienestar de los usuarios, no

sólo está desmantelando los Servicios Públicos; está quebrantando a las personas que durante

décadas y pese a las muchas dificultades, la han sostenido. Bajo una estrategia de silencio

administrativo sistemático y a golpe de instrucciones no consensuadas, el actual equipo de

Gobierno lleva más de dos años haciendo caso omiso a las denuncias de los representantes de los

trabajadores y de las trabajadoras, vulnerando el derecho fundamental a la negociación colectiva y a

la información. Lo llaman Estado de Derecho y Democracia, muy irónico.

Esta dejación de funciones no es casual, ni se debe a la falta de personal como siempre argumentan,

pasándose la pelota entre las Jefaturas, Directores/as y otros responsables de las diferentes áreas. Al

ignorar las evaluaciones de riesgos psicosociales y/o bloquear las solicitudes de adaptación al

puesto de trabajo por motivos de salud, la Administración fuerza a que se le dé la baja al trabajador

o trabajadora. Se trata de un “caos provocado”, dando lugar a la desmotivación, apatía y

desesperación de unos profesionales exhaustos, cuya carga de trabajo, además de la emocional –

trabajar con menores, personas con dependencia y/o discapacidad, en riesgo de exclusión social etc

-es utilizada por la propia Consejería como moneda de cambio para justificar la privatización.

Nos encontramos, por tanto ante una evidente mala fe institucional al promover la Administración

un entorno de violencia administrativa y burocrática, donde el silencio no es un olvido sino una

herramienta de gestión que perjudica a usuarios/as y trabajadores/as.

Y mientras se publicitan acciones menores para distraer a la opinión pública, la realidad interna y

para el ciudadano es bien distinta, y por ello ambos Comités denunciamos y damos a conocer la

realidad de los diferentes servicios de la Consejería.

En Dependencia, pese a los cambios normativos, la reestructuración del personal, la externalización

de gran parte del procedimiento y las contrataciones temporales, las listas de espera apenas se han

reducido y la creación de servicios públicos sigue siendo insuficiente, provocando un aumento de

ocupación de camas hospitalarias. Por otro lado, el sector privado sigue sin poder asumir la actual

demanda de servicio de ayuda a domicilio, el cual iba a favorecer la permanencia del usuario en suentorno habitual, dando lugar a miles de desistimientos, sin que en muchos casos, el propio usuario

sea consciente de ello.

Mientras, en Discapacidad nos encontramos con menores de 1 año a los que no se atiende por falta

de profesionales especializados para llevar a cabo las valoraciones de este colectivo, hay un embudo

en las valoraciones de menores de 2 a 6 años, dando lugar a que muchos de ellos no sean valorados

hasta cumplir los 6 años, con la consecuente pérdida del derecho a percibir becas para tratamientos

y apoyos especializados de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y

Deportes. Esta situación es muy grave, ya que el no recibir la atención y estimulación necesaria a

una edad temprana, supone, a corto plazo, la incorporación al sistema de la Dependencia por lo que

la prevención en estos casos adquiere una importancia relevante. En cuanto a los retrasos en el

resto de los expedientes, en la actualidad éstos se sitúan en torno a los 2 años, situación que se

repite con la resolución de las solicitudes de la Renta Canaria de Ciudadanía.

En relación a Escuelas Infantiles, los Comités de Empresa denuncian que la Consejería ha

instaurado un modelo de abandono sistemático. La política de no sustituir bajas ni cubrir

jubilaciones está forzando el cierre de aulas en diferentes escuelas de las islas. Esto deja a decenas

de familias canarias sin plaza a mitad de curso, atacando directamente a la conciliación y el

desarrollo de los menores.

1.- Privatización encubierta de servicios: Un ejemplo de ello es, por ejemplo; en lugar de sustituir

al personal de cocina la Consejería está derivando dinero público a servicios externos de catering,

renunciando a la gestión directa y mermando la calidad del servicio.

2.- Existe una brecha inaceptable dentro del propio Gobierno. Mientras “Educación” abre aulas

de 0 a 3 años con matrícula gratuita en sus centros, “Bienestar Social” abandona los suyos y

además, cobra por ello. Los Comités exigen igualdad de trato, ya que un menor no puede perder su

derecho a la educación infantil solo por depender de una Consejería diferente.

En el área de Mayores, la Consejería está optando por la externalización de los servicios esenciales,

renunciando a cubrir las necesidades de personal mediante los mecanismos públicos existentes. No

se están realizando contrataciones a través de las listas de reserva que la propia Administración da

por agotadas sin proceder a su renovación o convocar nuevas ofertas de empleo, derivando

directamente la prestación del servicio a empresas privadas.

Especial atención requiere el Programa de Prevención y Protección de Menores en Canarias, que

atraviesa una situación crítica debido principalmente a una plantilla infradotada y obsoleta.

Actualmente existe un déficit global de 29 puestos sin cubrir en toda la Comunidad Autónoma. Esta

falta de personal se agrava con la finalización en diciembre de 2025 de los contratos del personal

temporal, sumado además a la pérdida constante de técnicos que no son sustituidos. La falta de

liderazgo y la inexistencia de un plan de trabajo hacen que se vulneren de forma escandalosa los

derechos de la infancia y las familias. Siguen sin contar con la participación de la plantilla y cuando

esta prima criterios técnicos por encima de las decisiones políticas se les aparta, siendo además, una

auténtica irresponsabilidad que no se haga la labor de fiscalización necesaria a las entidades

colaboradoras.

Esta precariedad, sumada a la escasez de medios materiales —como un sistema informático

inacabado que impide la trazabilidad de datos y la falta de vehículos para el traslado de menores

bajo protección—

, ha llevado a la plantilla a una situación de saturación y "burn-out". El impacto

en la salud mental de los trabajadores es alarmante, con un alto número de bajas laborales que

refleja la gravedad del entorno. La consecuencia directa es un "maltrato institucional" hacia loscolectivos más vulnerables: menores sin seguimiento técnico, procedimientos de protección

ralentizados y familias que no son atendidas ni escuchadas, lo que ha provocado ya advertencias

de la Fiscalía por el incumplimiento de las obligaciones legales de la Administración.

Por todo ello, exigimos el cese del 'apagón democrático' en la Consejería y una inversión real en

servicios públicos. La protección de nuestros menores y el bienestar de nuestras familias no pueden

esperar a que la Administración decida, por fin, escuchar a sus trabajadores. Por una gestión pública,

digna y con recursos: ¡basta de precariedad!.

Comités de Empresa de la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias.


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