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Cuestionan la superioridad del ojo humano para comunicar con la mirada

Cuestionan la superioridad del ojo humano para comunicar con la mirada
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Por Redacción
lunes 03 de agosto de 2026, 17:49h

Juan Olvido Perea García estudia la diversidad de apariencias oculares en los primates y sus funciones comunicativas.

Juan Olvido Perea Garci?a
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Juan Olvido Perea Garci?a

El profesor e investigador del programa Beatriz Galindo, adscrito al Departamento de Filología Moderna, Traducción e Interpretación al Instituto de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias, Juan Olvido Perea García, lidera un estudio que cuestiona la “hipótesis del ojo colaborativo”, que establece que la esclerótica (la parte blanca) del ojo, carece de pigmentación para facilitar que otros individuos de nuestra especie puedan seguir más fácilmente la dirección de nuestra mirada. Esto, según la hipótesis, favorece la colaboración sin tener que mediar palabras y nos hace únicamente colaborativos entre todos los primates.

Perea García ha desarrollado ya varios trabajos en torno a esta cuestión, y en este caso se propuso comprobar si realmente el ojo humano es el más eficaz para comunicar la mirada o si, por el contrario, los ojos de otros primates presentan alguna ventaja con la que no contaría la especie humana. Para ello, diseñó un experimento con una modelo humana en vivo que miraba hacia distintos puntos detrás de los participantes, que debían indican hacia dónde creían que miraba.

El estudio manipuló tres factores: la apariencia del ojo, la distancia entre la modelo y los participantes, y la iluminación de la sala. En una de las condiciones, la modelo tenía su apariencia ocular natural, con esclerótica clara, similar al patrón más habitual en humanos. En la otra, utilizaba lentillas esclerales negras que oscurecían la región blanca del ojo y creaban una apariencia más parecida a la de algunos primates no humanos (como los chimpancés), con una zona oscura alrededor del iris. El experimento incluyó condiciones de luz intensa y de penumbra, así como distancias cortas y largas.

En total, los participantes completaron 4.800 ensayos. Los resultados mostraron que la apariencia similar a la de otros primates produjo menos errores en condiciones de poca luz y a corta distancia. En cambio, la apariencia humana produjo los mejores resultados en condiciones de luz intensa y a mayor distancia.

Los resultados, si bien como señala el propio Perea García, no explican por sí solos cómo evolucionaron los ojos humanos o los de otros primates, sí sugieren que los ojos de los primates podrían estar ajustados no solo para ver, sino también para ser vistos bajo condiciones concretas de luz, distancia que se dan, por ejemplo, bajo el follaje denso de la jungla. Al igual que los picos de los pinzones estudiados por Darwin se entienden cuando se ponen en relación con el alimento típico de cada especie, la diversidad de apariencias oculares en los primates podría reflejar distintas soluciones para comunicar la mirada en contextos de ecología visual específicos.

Juan Olvido Perea García asegura que “estos resultados cuestionan la idea de que el ojo humano sea una solución universalmente superior para comunicar la mirada. Lo que observamos es que distintos tipos de ojos pueden funcionar mejor en contextos distintos. En condiciones de penumbra y cercanía, una apariencia similar a la de algunos primates no humanos puede ser más eficaz que la humana”.

Esta línea de investigación se alinea otras que el profesor lleva a cabo tanto desde el Departamento como desde el Grupo de Investigación Reconocido DiCoS (Discourse, Communication and Society) sobre la relación entre lenguaje, comunicación y sociedad desde una perspectiva interdisciplinar, con enfoques sobre cómo se construye el significado en distintos contextos comunicativos, y dentro de esto, el papel de los ojos como anclaje visual capaz de orientar la atención de otros hacia objetos, lugares o sucesos del entorno.

El estudio, publicado en la revista Evolutionary Human Sciences, es fruto de una colaboración internacional entre expertos en diferentes disciplinas, incluyendo a Fumihiro Kano, Marta Sibierska, Vojtech Fiala, Marta K. Skrok, Dariusz P. Danel, Ewa Katarzyna Ratajczak, Przemyslaw Zywiczynski y Slawomir Wacewicz, adscritos a instituciones de Alemania, Japón, Polonia y la República Checa, entre ellas el Centre for Language Evolution Studies de la Nicolaus Copernicus University, el Max Planck Institute of Animal Behavior, y la Universidad de Kyushu.

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