La Agencia Tributaria comenzará a enviar cartas preventivas a mediados de mayo a contribuyentes que modificaron datos en su declaración. Cerca de 130.000 avisos en dos fases. No es una inspección, pero ignorarlas puede salir caro.
La Agencia Tributaria ya tiene la lista. A mediados de mayo comenzará a enviar las primeras cartas preventivas a contribuyentes que presentaron su declaración modificando datos que la propia AEAT había aportado. No es una notificación de inspección ni una sanción. Pero tampoco es algo que convenga ignorar.
QUÉ SON ESTAS CARTAS Y POR QUÉ LAS ENVÍA HACIENDA
La Agencia Tributaria prevé remitir cerca de 130.000 cartas en dos fases —una primera a mediados de mayo y una segunda en junio— a medida que los contribuyentes vayan presentando su declaración del IRPF 2025. El mecanismo no es nuevo: se trata de la misma estrategia desplegada en los dos años anteriores, dirigida a quienes modificaron la información aportada por la Agencia a efectos de que valoren si deben o no presentar una declaración complementaria ajustada a los datos que la AEAT tiene registrados.
Lo que nadie explica con claridad es el matiz que cambia todo: el contribuyente no ha cometido necesariamente un fraude. En muchos casos, la diferencia se produce porque el borrador que genera Renta Web no incluye todos los datos con trascendencia fiscal —ingresos de alquileres, rendimientos de capital, deducciones autonómicas— que el propio ciudadano debe incorporar. La Agencia lo sabe. Y aun así manda la carta.
Esto no significa que la carta sea inocua.
La Agencia Tributaria envía cartas a contribuyentes sobre discrepancias en la Renta. IA
QUIÉNES RECIBIRÁN EL AVISO Y POR QUÉ RAZONES
El aviso llega a aquellos contribuyentes que han presentado su declaración modificando la información aportada por la Agencia Tributaria, y la carta les da la opción de corregirla preventivamente para evitar una eventual comprobación posterior, la generación de intereses y la imposición de posibles sanciones.
Los perfiles más expuestos son los que alteraron cifras relacionadas con rendimientos del trabajo cuando tienen más de un pagador, quienes declararon ingresos por alquiler distintos a los que constan en el catastro o en la información de terceros, y los autónomos que incorporaron deducciones por actividad económica que la Agencia no reconoce en sus bases de datos. Aunque los avisos no se centran específicamente en los trabajadores por cuenta propia, muchos autónomos recibirán estas cartas si presentan diferencias en apartados como inversiones, rendimientos inmobiliarios o deducciones personales.
Pero también pueden recibirlas asalariados que, simplemente, corrigieron algo que creían incorrecto en el borrador. Y tenían razón al hacerlo.
QUÉ OCURRE SI RECIBES UNA Y QUÉ DEBES HACER
El problema real no es recibir la carta. Es no saber qué hacer con ella.
Si el contribuyente entiende que su declaración era correcta, no tiene que modificarla. La carta no obliga. Pero la Agencia cruza datos, y si la diferencia persiste al terminar la campaña —el plazo finaliza el 30 de junio de 2026—, la AEAT puede iniciar un procedimiento de comprobación más formal. Ese escenario sí tiene consecuencias: recargos, intereses de demora y, en función de la cuantía y la voluntad del contribuyente, posibles sanciones.
Una de las principales ventajas de estas cartas es que permiten corregir errores sin enfrentarse, en principio, a una sanción directa. Al tratarse de un aviso preventivo, el contribuyente puede regularizar su situación de forma voluntaria, aunque si se confirma que existe un error, deberá abonar la diferencia de impuestos correspondiente y pueden aplicarse recargos si la corrección se realiza fuera de plazo.
La secuencia recomendada por expertos tributarios es siempre la misma: localizar la discrepancia concreta que señala el aviso, contrastar con los datos fiscales disponibles en la sede electrónica de la AEAT, y —si hay duda fundada— consultar a un asesor antes de presentar cualquier declaración complementaria. Presentar una complementaria innecesaria también tiene coste: una vez presentada, el dinero sale.
LA ESCALA DEL OPERATIVO: MÁS DE CUATRO MILLONES DE DEVOLUCIONES EN UN MES
El envío de cartas se produce en el ecuador de una campaña que arrancó el 8 de abril de 2026 y que, según los datos publicados por el Ministerio de Hacienda el 6 de mayo, muestra un ritmo elevado. Más de 4.494.000 contribuyentes ya han recibido su devolución en el primer mes de campaña, por un importe total de 3.147 millones de euros, con un incremento del 3,5% respecto al año anterior. Las declaraciones presentadas superan los 7,9 millones —un 4,9% más que en la misma fecha del ejercicio previo—, lo que amplía también el universo de contribuyentes susceptibles de recibir un aviso.
La Agencia opera, además, con más canales que nunca. El 6 de mayo arrancó el plan 'Le Llamamos', que permite la confección de declaraciones por teléfono sin necesidad de acudir a una oficina, y que el año pasado facilitó la presentación de 1.188.000 declaraciones.
Y sin embargo, el volumen de cartas preventivas sigue siendo el mismo indicador más revelador de la tensión entre lo que el sistema automatizado de la Agencia registra y lo que los ciudadanos declaran.
Tres claves para las próximas semanas:
Primero, comprobar el apartado de estado de tramitación en Renta Web o en la app de la AEAT: los avisos no llegan solo por carta, sino también a través de notificaciones en estos canales digitales. Quien los reciba antes por esa vía tendrá más margen para actuar.
Segundo, los autónomos y quienes tienen rendimientos de capital inmobiliario deben revisar si las cifras declaradas coinciden con las que constan en sus datos fiscales, descargables desde la sede electrónica. La carta señalará la discrepancia, pero no siempre con el detalle suficiente para actuar sin asesoramiento.
Tercero, el calendario aprieta: la segunda fase de envíos se producirá en junio, cuando quede menos de un mes para el cierre de campaña. Quien reciba la carta en esa fase tendrá menos tiempo y más presión para decidir. Es exactamente el escenario que la Agencia —consciente o no— construye cada año.