Hablar de bienestar social no es solo hablar de cifras o de acciones públicas. Hablar de bienestar social es hablar de personas, de oportunidades y de la capacidad de una sociedad para cuidar de quienes más lo necesitan. En La Gomera hemos asumido ese compromiso como una prioridad política: situar a las personas en el centro de la acción pública y convertir los recursos públicos en herramientas reales para mejorar la vida de la ciudadanía.
Ese es el sentido de la nueva edición del programa de viajes de turismo sociocultural impulsado por el Cabildo, una iniciativa pensada para nuestros mayores y para personas con discapacidad o movilidad reducida, que permite combinar ocio, convivencia y enriquecimiento cultural en condiciones de plena accesibilidad. Este año el programa oferta 660 plazas distribuidas en diferentes salidas, adaptadas a las necesidades de los participantes, con un sistema en el que asumimos la mayoría del coste para garantizar que nadie quede fuera por razones económicas.
Pero este programa va mucho más allá de un simple viaje. Representa una forma de entender la política social. Porque cuando facilitamos que nuestros mayores viajen, convivan y sigan descubriendo el mundo, estamos promoviendo envejecimiento activo, bienestar emocional y participación social. Estamos reconociendo el papel que han desempeñado a lo largo de su vida en la construcción de nuestra isla.
La Gomera ha demostrado en los últimos años que es posible construir un modelo de desarrollo en el que el progreso económico vaya de la mano de la justicia social. En el presupuesto insular, el área de bienestar social cuenta con más de 16 millones de euros en 2026, lo que supone cerca del 17% del total, una cifra que refleja claramente cuál es nuestra prioridad política.
Ese esfuerzo se traduce en acciones concretas: el fortalecimiento de la red de atención a mayores y personas dependientes, ayudas sanitarias para familias, programas de teleasistencia, apoyo a la diversidad funcional o la colaboración con entidades del tercer sector que trabajan cada día sobre el terreno. También se materializa en inversiones estratégicas que permitirán ampliar plazas sociosanitarias y mejorar los servicios para quienes necesitan cuidados y atención especializada.
Este conjunto de políticas conforma lo que podemos llamar el escudo social de La Gomera, una red de protección que busca que nadie se quede atrás. Un modelo basado en la redistribución de los recursos públicos para atender a quienes más lo necesitan: nuestros mayores, las personas dependientes, las familias vulnerables o quienes requieren apoyo para desarrollar su proyecto de vida con dignidad.
En un territorio como el nuestro, donde la cohesión social siempre ha sido un valor fundamental, estas políticas adquieren un significado aún mayor. Porque gobernar una isla como La Gomera implica entender la realidad de cada barrio, de cada familia y de cada persona.
Por eso, desde el Cabildo seguimos trabajando con una idea clara: la administración pública debe estar cerca de la gente y responder a sus necesidades reales. No se trata solo de gestionar recursos, sino de generar oportunidades y de garantizar que cada gomero y cada gomera sientan que las instituciones están a su lado en su día a día. Porque una isla avanza de verdad cuando nadie se queda atrás. Y ese seguirá siendo el rumbo de la acción de gobierno.