Mi madre decía vamos a ver, murmurándolo como una muletilla, incluso cuando no se disponía a hacer algo. Yo también lo hago de manera inconsciente. Es una de las cosas que he heredado de ella y que se me han quedado grabadas sin poder darles explicación. Vamos a ver quizá signifique la confianza en algo que va a suceder y no sabemos lo que es. Vamos a ver está relacionado con la esperanza y con el conformismo, dos condiciones que gobiernan la vida de los mansos.
La mansedumbre siempre genera el conflicto de la resistencia pacífica, la supeditación a que todo acabará llegando algún día. Las cosas de mi madre siempre han sido una enseñanza para mí. Mi madre siempre representó la seguridad, ese refugio donde todo termina siendo verdad aunque no sea sometido a la comprobación de los expertos, a la confrontación con la ciencia ni al asentimiento de las mayorías. Vamos a ver, decía mi madre y yo también lo digo a pesar de que no sepa por qué lo hago. Es un grito acallado y amable que surge como una réplica a la incomprensión de los asuntos vulgares que nos rodean.
Iba por el pasillo, después de hacerme un café murmurando vamos a ver y me he puesto a escribir en el ordenador. Antes cumplí un deseo que tenía pendiente. Escuche el Ave verum de Mozart. Primero una versión del orfeón donostiarra, donde el director los hace correr como en un aria de la condena de Fausto de Berliotz. Me pareció innecesario y extemporáneo y me dije una vez más vamos a ver. Luego he escuchado la de toda la vida y se me han llenado los ojos de lágrimas. Ave verum lo cantábamos con el coro Polifonía del padre Adán y algunos de broma lo llamaban gallina verdadera. Mozart es sublime.
Mi madre nos enseñaba solfeo de niños y decía vamos a ver mientras llevaba el compás con la mano. Yo he heredado su forma de entender la vida y lloro mientras oigo a la coral. Luego pienso en la intransigencia que no es capaz de entender estas cosas y me digo nuevamente vamos a ver. En esa espera paso los días donde el futuro ha dejado de ser una urgencia y repito vamos a ver cuando estoy a punto de poner fin a lo que escribo y apago el ordenador.