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La promoción turística canaria

Por José Luis Azzollini García
martes 27 de julio de 2021, 06:00h

Promocionar es una terminología con la que entendemos el hecho de presentar o hablar de algo con la finalidad de que se produzca una reacción por parte de quien nos escucha, lee o ve, con un marcado objetivo comercial.

Según la RAE, la definición de promoción en su cuarta acepción, sería el conjunto de actividades cuyo objetivo es dar a conocer algo o incrementar sus ventas.

Venga la definición de un lado o de otro, cuando hablamos de promoción, a lo que nos referimos es a la divulgación de algo o alguien para que sea conocido por el resto del mundo, allá donde seamos capaces de llegar. Así que si nos referimos a la promoción turística de la isla de Tenerife o de Canarias en general -o de….- estaremos acotando algo más el concepto de promoción y lo estaremos llevando al punto que interesa desarrollar en este escrito: al mundo del Turismo.

¡Promoción turística!, grandes palabras que a tenor de lo que se ve, se oye y se lee, a algunas personas parece que se les hacen aún mayor. ¿Cómo si no, se podría entender que, una y otra vez, se repita la necesidad de enfocar dicha actividad hacia un turismo cultural cuando se comenta la actividad promocional a desarrollar para la captación de turismo? Es conocido por quienes trabajan en esto del turismo, la mayor motivación que tiene nuestra clientela para visitarnos: Sol, playas, cercanía, precios, seguridad, son los puntos que más destacan en la mayor parte de las encuestas.

Vayamos por parte, pare evitar malos entendidos. La cultura de Canarias que la tenemos, y muy variada, en todas las especialidades que se pueda entender la cultura; está ahí. Y, no solo está, sique debería seguir siendo potenciada para aumentar la presencia en toda la población, tanto foránea, como local. Pero, ¿debería constituir el foco de una promoción turística de Canarias? Yo he podido leer, incluso, a quienes defienden esa posibilidad que no se debe promocionar Canarias solamente como destino de “Sol y Playa”.

Me quedo con siete palabras: No-promoción-solo-como-sol-y-playa.

Y, yo me pregunto: ¿por qué no?

Mi forma de verlo, que obviamente no va a misa, y por lo tanto admite todo tipo de debate y críticas, se basa en que, entendiendo que tenemos en las islas mucha cultura que mostrar al mundo, lo primero que tenemos que tener es una clientela para mostrársela. Y, ahí, en esa primera captación, es donde yo propongo que en toda promoción turística de nuestra tierra, figure el sol y la playa como atractivo principal y diferencial de la oferta. Y, ya en un segundo plano, tan cercano como se desee del principal, se podrían añadir los “apellidos” que se estimen oportunos. Pero en esta casa de la promoción turística Canaria el nombre que figurase en la puerta y que debería escribirse con letras mayúsculas iluminadas con neón, debería ser el de Don Sol y Dña. Playa; quienes, con el gesto amable que caracteriza a la población canaria, invitarían a pasar a su casa llena de, y ahora sí; planta hotelera y extra-hotelera de magnífica arquitectura, de gastronomía, de montes a los que subir y senderos para caminar, de riscos desde los que saltar en parapente, de calles con seguridad por las que pasear, de sanidad de primer mundo, de campos cultivados, de museos arqueológicos, pictóricos y de todo tipo, de mares para navegar con sus fondos marinos para observar, de hostelería y restauración, de transportes seguros y carreteras de primer orden, de modernísimo parking de renta a car, de campos de golf y de cualquier otra cosa que se pueda uno imaginar o poner sobre la mesa. Pero siempre, bajo el sol y la Playa, que es lo que, principalmente, buscan. Y, por otra parte, lo que nos diferencia de muchos otros puntos del planeta, incluidos los nacionales.

En promoción: la primera imagen, es la que vende el gran producto. Y una vez que hayamos sido capaces de captar la atención, ya podremos introducir los beneficios del resto del paquete.

Pero sigamos con la actividad promocional. En esta promoción, tal y como yo la entiendo y describo, ¿serían competentes únicamente nuestros responsables políticos junto a sus técnicos? ¿Sería algo que estuviera solamente bajo la responsabilidad de los departamentos comerciales de las empresas turísticas? No. Una y mil veces no.

La promoción de captación, sí que les corresponde a ellos. Pero el dar a conocer el “resto del paquete”, nos corresponde a todos. Pues somos todos, los que de una forma u otra nos beneficiamos del turismo. Hay quien entiende esto que acabo de anotar como la práctica de un servilismo a los “guiris”. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Pero para empezar, esa palabrota, debería ser eliminada para hablar de quien, con su gasto, aporta riqueza a la zona. Sea mucho o poco, su granito hace granero. Y el pueblo canario que siempre ha sabido ser agradecido, debería seguir siéndolo. Pero no queda la cosa en eliminar el uso de la palabreja. Se trataría de implicarnos mucho más de lo que se hace.

Tampoco sería una tarea complicada de llevar a cabo. Se trataría, simplemente, de ser como somos. Como somos los canarios y canarias. Y, quienes vengan de otra latitud a integrarse en la vida laboral de esta tierra, pues lo que se les pediría es que hicieran un esfuerzo en acoplarse a esa actitud. El “modo canario” comporta tranquilidad, amabilidad, empatía, ganas de hacer bien las cosas y debería ser y defendido como un sello de calidad. En resumen: ser canario/a es sinónimo de anfitrión/a, y como tal deberíamos de interactuar con nuestros visitantes. Eso, en lo que respecta a nuestra aportación a la promoción turística de nuestros respectivos territorios una vez que lleguen “nuestros invitados”.

La parte política tiene otras responsabilidades que, de estar en línea con lo que se anota en este escrito, sería la más costosa, pero la que tendría como resultado el tener un envoltorio bien presentable. Su cometido, estaría más centrado en gestionar el dinero público para tener arreglado todo lo que puede incomodar al turista una vez que pise tierra canaria. Seguro que saben a lo que me refiero porque habrán leído y releído los cuestionarios de satisfacción de quienes nos han visitado y no han salido con el 90-100% de satisfacción. Tal vez alguien pudiera pensar que no ha habido tal análisis, a tenor de cómo se encuentran determinadas infraestructuras: aeropuertos, carreteras, calles, aceras, alumbrado, jardines, rotondas, arcenes, barrancos, etc., tal vez sea así. Como muestra (hay muchísimas más) les invito a intentar explicar el porqué de la presencia de los restos de un coche rojo en el margen de la autopista TF5 a la altura del Aeropuerto de los Rodeos (ahora ciudad de La Laguna). La respuesta debería ser tan contundente como el número de años que lleva ahí (aún sigue), perdiendo poco a poco lo que le denominaba como coche.

A los empresarios del sector, también les toca lo suyo y es bien sencillo. Han de tener sus establecimientos, llámese hotel, complejos, restaurantes, centros de ocio, tiendas, infraestructuras de apoyo, transportes, etc., o a su personal, listos para revista. Pero, listos para revista, siempre. Todos sabemos que los turistas se renuevan cada semana o cada quince días de media (hay datos que hablan de una rotación cada 10 días) y en cada rotación, se produce una nueva revista que, sin duda, se llevará a cabo por la nueva tanda de clientes. A la parte empresarial también le corresponde mantener una calidad que nunca lograrán si optan por la estrategia de abaratar el precio-cama. Creo que no es momento de llegar a ese nivel. Ahora, aunque parezca una locura, y viendo como se presenta el verano, se deberían preparar para el invierno. Y, ahí es donde tiene que estar todo a punto: todo y repito: “listo para revista”. Incluida la formación del personal. En alguna ocasión he comentado la importancia que tiene la formación en todo lo que significa reciclaje. Pero la formación continua es tanto, o más importante, como la que se exige al inicio para formar parte de sus equipos humanos. Que un parrillero -no personal canario- en un hotel de cinco estrellas pregunte al cliente, si la carne la quiere “azul” o “sangre”, denota que algo falla a la hora de defender que los canarios no consiguen empleo por estar menos preparados que los que viene de fuera. Aunque el término azul, pueda ser una forma de determinar la cocción de la carne, es bastante difícil de que la clientela entienda de terminología tan técnica. Tal vez un parrillero más preparado sabría que la pregunta ha de dirigirse para conseguir lo que el cliente desea, no para lucimiento personal. Y, en cualquier caso, un parrillero canario, preguntaría: ¿La quiere “hechita” o vuelta y vuelta? Menos técnica que la de azul o sangre, pero con “sello canario”.

En definitiva, cada persona, sea cual sea su nivel de protagonismo en esto del Turismo, tiene una responsabilidad en la promoción turística. Lo que hemos de hacer, es cumplir con esa obligación que tenemos para seguir manteniendo la, hoy por hoy, única industria clara que disponemos para producir.

Pero todo pasa por traer a los turistas a las islas y ahí vuelvo a repetir que digan lo que digan los grandes “gurús” de las empresas del marketing; en nuestra cesta, lo que debe brillar es el sol y los distintos tipos de arena de la playa. Y, no se trata de una dependencia, sino de una realidad que hemos de seguir vendiendo sin complejos. Sabiendo, además, que una vez que estén aquí, ya les enseñaremos y fidelizaremos con el resto de nuestros encantos. Que son muchos y que, casi todos ellos, tienen que ver con la cultura y con nuestra idiosincrasia.

Usar a D. Sol y Dña. Playa para mostrar nuestros mejores argumentos, siempre saldrá mucho más barato y efectivo que comprar otros proyectos novedosos para atraer a otro turismo distinto del que demanda lo que la Naturaleza nos prestó y hemos sabido vender hasta ahora.

Cultura si y siempre. Pero bajo el Sol y en la Playa.

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