Un año más llega TaPalma y un año más las entidades que participan en ella se vuelcan para que todo sea un éxito. Este es el caso de las bodegas José Luís Ferrer de Binissalem, que es uno de los patrocinadores incansables e incondicionales de este certamen. Desde mallorcadiario.com hemos hablado con el dueño de la empresa vinícola, José Luís Roses. A qué nivel es importante TaPalma para el sector gastronómico de la isla?Nuestras bodegas han estado participando en TaPalma durante varios años y pensamos que es importante potenciar una actividad como esta en el mes de octubre. Además, el objetivo de este año es atraer turistas gastronómicos de fuera de Balears y ofrecer así un aliciente más para visitar la isla.
Porqué las bodegas José Luís Ferrer eligieron impulsar TaPalma patrocinándolas?Hemos trabajado mucho con Restauración Mallorca y esta es una manera de estar mano a mano con ellos. Por otra parte, es una manera de promocionarnos intentado que todos los restaurantes que se presentan ofrezcan vinos de Binissalem. También hay que destacar que en TaPalma trabajamos con otras grandes empresas de aquí como Quely; la idea es que seamos la bandera del producto mallorquín y podamos mostrar nuestros productos en primera línea.
Qué presencia tendrán las bodegas José Luís Ferrer en TaPalma?Estaremos presentes en los puestos de prácticamente todos los restaurantes que se presentan. Además, en estos viajes que se organizan de gente que se desplaza desde fuera para asistir al evento, se programaran visitas a nuestras instalaciones. Queremos lanzar un mensaje para los que en Mallorca nos visitan que hay algo más que sólo la costa y que hay atractivos en el interior de la isla.
Cuál es el secreto del éxito de TaPalma?Estoy seguro que es su alta calidad. Las personas que visitan el certamen descubre platos muy originales y combinaciones de alimentos que ni conocía antes.
De las tapas que ha visto hasta ahora en las anteriores ediciones del concurso, cuál elegiría para hacer un maridaje con un vino suyo?Recuerdo un plato que visualmente tenía una apariencia idéntica a un café con leche acompañado de una galleta, pero que en realidad era una brandada de bacalao con una pasta que contenía una explosión de sabores exquisitos. Esa tapa, sin duda, la tomaría con un vino
Blanc de blancs de Binissalem.