El disco contiene éxitos imperecederos como “Welcome to the jungle” o “Sweet child o’mine”. Hasta la fecha ha vendido 32 millones de discos y es considerado como la antesala de lo que vendría después, un nuevo estallido mundial del rock, genero que volvió a ser popular (si es que alguna vez dejó de serlo). Pero el écxito no fue inmediato. “Apetitte for destruction” fue de boca a oreja hasta que en 1988 el single “Sweet child o’mine” se disparó a la estratosfera.
Junto con “Electric” de The Cult y “The Josua Three” de U2, es para los más acérrimos el disco más importante y decisivo del año 1987.