La decisión se tomaba, supuestamente, por el escándalo por los problemas fiscales de sus protagonistas, Ana Duato e Imanol Arias, y de su productora, Ganga Producciones S.L., que tiene las cuentas embargadas desde que se les relacionara a todos con una trama de sociedades opacas creadas a través de un despacho de abogados, llamado Nummaria, con las que evitarían pagar impuestos en España y sacar beneficios.