“Henderson el rey de la lluvia” es una novela de Saul Bellow en la que el protagonista aterriza en una tribu de África coincidiendo con el primer día que llueve después de una larga sequía y los indígenas empiezan a adorarlo como a un dios. Esto también le sucedió a Emilio Machado en Méjico, cuando lo bajaron desde un helicóptero, en un arnés, hasta una comunidad que, según él, nunca había estado en contacto con la civilización; les dibujó un pájaro mágico en el suelo y lo consideraron un ser extraordinario venido del cielo. Estas relaciones con lo extraterrenal son las mismas que se podían ver en “Mondo cane”, cuando unos australianos, casi prehistóricos, iban al aeropuerto para reclamar las mercancías que les enviaban las divinidades y eran interceptadas por los malvados hombres blancos. Esto me recuerda a la leyenda de los wanjinas, unos seres que vinieron del espacio para traernos la civilización. Siempre nos viene todo del cielo, hasta el fuego que Prometeo fue a robar al Olimpo, que nos hizo cambiar nuestra alimentación de lo crudo a lo cocido. Con este título tiene un excelente libro Claude Levi Strauss, una tesis estructuralista sobre las costumbres culinarias de los primitivos habitantes de América del Sur.
El mundo sigue confundiendo a la magia con la casualidad, en esa base cuántica que convierte al azar en protagonista de nuestro destino. Hoy leo en El País que 147 emigrantes ilegales deportados de EEUU han muerto en el terremoto de Venezuela, con lo cual queda ligada a la catástrofe la figura maléfica de Donald Trump. Para mí maléfica había dejado de ser una perversa bruja desde que se encarnó en la belleza de Angelina Jolie, pero las cosas son como son y no como nos parecen, llevándole la contraria a Pirandello. América también pasó su etapa de lo crudo a lo cocido, mucho antes de que Emilio fuera bajado desde el helicóptero, en esa vena surrealista que nunca le descubrí.
América es un territorio cambiante que ahora se torna en un escenario de la ultraderecha gracias a un puñado de votos que se responsabilizan del vuelco democrático. Dicen que ese sur es el patio trasero de los EEUU, pero los EEUU también es West side Story y los jets y los sharks citándose a una pelea a muerte en una cancha de baloncesto abandonada. Por eso se habla de un movimiento Maga que llega hasta la Patagonia, contaminando los restos revolucionarios que aún quedan en pie para demostrar que los paraísos igualitarios solo son fabricantes de miseria.
Así avanza nuestro mundo, desconsolado con las narices pegadas a las vallas de un aeropuerto viendo como Elon Musk rellena sus bolsillos con los bienes de talento que le adjudican los dioses. Por eso recurren a la magia para tratar de encontrar una explicación a la fatalidad en la que viven. Son como las grandes masas de alevines que se confunden dentro de un enorme cardumen intentando disfrazar su debilidad ante la amenaza de los depredadores que vienen a tragárselos como si fueran cril. Así viven agrupados, en un club exclusivo donde las normas son obedecer ciegamente al jefe. El jefe se aprovecha de esto, porque también él se cree que es Henderson el rey de la lluvia, y convence a los suyos de que alguien les está robando lo que les pertenece. En esta gran mentira vivimos.